Sobre plantujas

7 Oct

Cuando era pequeña (hace una década o incluso más tiempo), un amigo de la familia me regaló un cactus pequeñito con forma de palmera, que se había traído de un viaje a Canarias. La plantita, que venía en un tiestecillo de esos de broma (por lo ridículo de su tamaño), con los años empezó a crecer salvajemente y tuvo que ser trasplantada innumerables veces, hasta llegar al macetón que ocupa ahora, por el momento. Actualmente ya es casi de mi altura, y en esta época del año es cuando comienzan a salirle nuevas hojas y a formarse troncos nuevos. Cuando le da la gana, le salen flores amarillas, que acaban convirtiéndose en unas pelusas blancas con la semilla al final.

La susodicha

Total, que cumple todos los requisitos para considerarse “planta favorita de Virginia”: vistosa, bonita (a lo mejor no estáis de acuerdo, pero a mí me gusta y punto) y, sobre todo, fuerte como ella sola (tirando a inmortal). Ya te puedes olvidar de que existe durante temporadas, que no se seca (pocas cosas me deprimen más en este mundo que el que se me mueran las plantas, me hace sentirme una asesina).

Hará 2 ó 3 años, empecé a intentar que se reprodujera para llevarme una hijita suya a Granada. Pregunté al amigo que me la había regalado y me dijo que plantara las semillas esas de los pelos blancos, que era el modo idóneo, aunque no se acordaba de la época. Bien.  Planté las semillas en primavera, por si acaso. Las planté en invierno. En verano. En otoño. Las planté directamente recogidas de la planta materna, y también probé a plantarlas esperando un poco para que les salieran raicillas. Todas las tentativas acabaron exactamente igual: con una servidora mirando un tiesto con tierra durante dos semanas. Y encima, con fe (“pues parece que ahí ya a lo mejor asoma algo…”). Así soy yo: inasequible al desaliento y con un entusiasmo a prueba de bombas.

En fin, que acogiéndome al empirismo más elemental acabé decidiendo que igual el cactus no se reproducía por semillas, sino por esquejes. Pero claro, me daba pena mutilarle un brazo para hacer un ensayo de los míos, especialmente teniendo en cuenta el porcentaje de fracasos (100%. Superadlo, si podéis). Afortunadamente y cuando ya estaba asumiendo que mi planta jamás tendría descendencia, mi madre descubrió un lugar donde crecen hermanas suyas. Un jardín particular que pertenece a una farmacia, cosas de la vida. No diré exactamente cual por si la farmacéutica descubre el hurto, aunque no creo, porque me parece que tiene los cactus más descuidados que yo, que ya es decir. Crecen completamente salvajes.

Porque el resto ya os lo estáis imaginando. Con nocturnidad y alevosía, armada con unas tijeras y con una bolsa para guardar mi botín, me presenté allí de noche en compañía de mi madre, tan motivada como yo. Creo que somos un pelín peliculeras y que lo exageramos un poco (podíamos haberle pedido un par de esquejes a la farmacéutica y DE DÍA, como las personas normales; casi seguro que nos hubiera dicho que sí), pero la incursión tuvo su emoción, la verdad. Y además, hasta me sentía un poco justiciera: yo, una farmacéutica sin farmacia ni posibilidades de ponerla (ni ganas, en honor a la verdad) metiendo mano en el excesivo patrimonio de una colega más afortunada. Tenía todo el sentido del mundo, no me digáis xD.

Conclusión: esta vez he tenido éxito. Los palmerillas crecen a ojos vista varios centímetros de un día para otro, han echado hojas… Orgullosísima estoy de mis retoños, vaya. En breve me traeré uno a Granada, a ver si le doy color a mi terraza. Y mi planta grande, indemne.

Por cierto, lo que jamás he llegado a saber es el nombre del cactus, y mira que he buscado en internet y en distintas guías botánicas.  Si alguna vez llegáis a saberlo, acordaos de mí y decídmelo. A cambio, os puedo regalar uno xD

Acto homenaje a los Coloraos

4 Sep

Comienza septiembre y abandono poco a poco la ociosidad total de las vacaciones, lo que también implica retomar el blog, que lo he tenido un poco abandonado.

Este verano no he cumplido con la ya casi tradición de visitar los refugios de Almería y la Alcazaba (esto último ha sido por causas de fuerza mayor, porque el ayuntamiento ha suspendido las visitas nocturnas este año -tijeretazo a Cultura- y visitar la Alcazaba en verano, a pleno sol… pues como que no). A donde sí he ido, después de varios años sin ir, es al homenaje a los Coloraos, que se celebra todos los 24 de agosto. A este acto dedico la entrada de hoy.

La historia de los Coloraos (llamados así por el color de sus casacas) se remonta al siglo XIX. Tras la proclamación de la Constitución de 1812 “La Pepa”, y su posterior derogación por el monarca absolutista Fernando VII en 1814, diez años después llegaron a las costas de Almería un grupo de liberales . Venían desde Gibraltar, y desembarcaron con intención de proclamar la libertad y restituir la Constitución. Fracasaron en su tentativa y la respuesta de los conservadores absolutistas no se hizo esperar: el 24 de agosto de 1824, 22 de ellos fueron fusilados. De rodillas, por la espalda, y sin juicio previo.

En 1868, ya más calmadas las cosas (y no lo sé con seguridad, pero me imagino que tras la euforia de  la Revolución Gloriosa) comenzó a levantarse un monumento en Puerta Purchena para rememorar este hecho (posteriormente los almerienses le acabaríamos llamando “pingurucho”, por su forma). Pero en 1943, ya instaurada la dictadura, a Franco se le ocurrió hacer una visitilla a Almería y… ZAS!! Monumento destruido (qué podemos decir de la cultura de los fascistas… es tan penosa como su ideología). Por suerte, en 1987 se reconstruyó el pingurucho, esta vez en la Plaza Vieja y con mármol de Macael. Y en él se colocó entonces una placa con esta emocionante inscripción (click para aumentar):

Volvieron a realizarse otra vez los homenajes, que se habían suspendido durante la dictadura, cada 24 de agosto. Se reúnen el alcalde y todos los concejales en el ayuntamiento, invitan a alguien a que dé un discurso (que se lee dentro, mientras los asistentes al acto esperamos fuera en la plaza muriéndonos de calor) y al final salen y se colocan coronas de laurel y rosas rojas a los pies del monumento. Y una de las cosas que más me gustan es la banda de música, que toca el himno de Riego y la Marsellesa (además de los himnos de Almería, Andalucía y España).

El pingurucho

A mí me empezaron a llevar de pequeña, y ya entonces me encantaba. Recuerdo ir con mi madre, con mis abuelos y con mi tía Encarni, que era militante acérrima del PSOE, pero del de Pablo Iglesias (siempre pienso que si hubiera visto lo de estos últimos años se hubiera desilusionado -y enfadado- muchísimo). Me llevaban, como digo, y era una especie de fiesta: recuerdo a todo el mundo alegre, el calor, los abanicos del ayuntamiento que se repartían para contrarrestarlo y a mis familiares saludando a muchísima gente. La mayoría eran amigos del partido que se encontraban allí. Se contaban el hecho histórico unos a otros con alegría (aunque todo el mundo lo supiese de memoria) y se pronunciaba mucho la palabra Libertad.

Este año he ido yo sola. Se ha juntado en la plaza bastante gente, aunque menos de la que recordaba de pequeña y casi todo personas mayores. Mientras esperábamos me he dado unas cuantas vueltecitas entre los grupillos, poniendo la oreja (pocas cosas hay tan entretenidas como gente mayor hablando, en serio). Y he oído de todo. Gente contando la historia de los Coloraos, otra vez; gente hablando de la crisis y del panorama político que tenemos… menos caras alegres que antes, la verdad. Y oí una cosa que me llamó la atención especialmente: un hombre quejándose de que tocaran el himno de Riego “porque es anticonstitucional, para eso tenemos una monarquía”.

Vamos a ver. Por supuesto, soy una chica prudente y no me iba a meter a contestarle a un señor que no estaba hablando conmigo siquiera y que puede muy bien tener sus ideas. Pero: 1) a la plaza se va a rememorar y a homenajear. Además, en el caso de que le hubiera contestado, podríamos haber tenido una conversación sobre por qué tenemos una monarquía en lugar de restaurar la república tras la dictadura. Y 2) el himno no es anticonstitucional porque la Constitución no lo prohíbe (en cualquier caso sería aconstitucional porque no viene recogido, si me equivoco que algún experto en derecho me corrija). Y, ya puestos a incordiar, estamos viendo estos días que resulta que la Constitución se puede modificar sin contar con nadie (tristemente). Así que nada, que me den un tippex y si todo el problema es que el himno de Riego no está en la Constitución como himno oficial de España, pues yo lo pongo (en mis sueños… aunque me encantaría, la verdad).

En eso iba pensando cuando me di de bruces con un viejecillo con el que coincidí en las elecciones del 22M (él, apoderado del PP; yo de IU) y que se tiró tooodo el día provocándome y semi-burlándose de mí, haciendo gala de bastante mala educación. Así que, sé que es una reacción totalmente irracional la mía (al fin y al cabo, el hombre había ido al acto de homenaje, aunque sólo fuera para saludar a sus amigos del partido y concejales -ahora el ayuntamiento de Almería es del PP-), pero lo cierto es que me cabreé un poco. Si estuviéramos en 1824, ese hombre -no ya ese hombre en particular, sino gente de su ideología- habría estado de acuerdo con el fusilamiento de los Coloraos, así que la situación no dejaba de ser irónica (y un poco hipócrita también). ¿Os imagináis que dentro de 100 años hay un monumento a la gente que recibió palizas en las acampadas del 15M; y que lo homenajean personas pertenecientes a un partido heredero directo del PPSOE? (Uf, me han dado escalofríos conforme lo escribía, espero que dentro de 100 años las cosas hayan cambiado lo suficiente).

Total. Salieron los concejales y el alcalde del ayuntamiento, pusieron las coronas de laurel y la banda empezó a tocar. Tras el himno de Riego, alguien gritó el consabido y siempre esperado “¡Viva la República!”, ante el que media plaza rugimos “¡Viva!”. Las autoridades permanecieron impasibles como siempre, como si no hubieran oído nada.

Cuando acabó el acto y todos abandonamos la plaza, todavía seguí escuchando conversaciones. Una anciana estaba contando que de joven, durante la dictadura, la habían humillado cortándole el pelo. “Pero ni me callé entonces ni me voy a callar ahora” dijo, casi con fiereza. “Por eso vengo todos los años, para gritar lo que quiero gritar”.

Vivimos en un país que se cae a pedazos, pero a veces escuchas cosas así y te das cuenta de que en él todavía hay gentes grandes. Por eso, yo también volveré todos los años.

Protección solar: imprescindible

12 Jul

Por fin ha llegado el verano. Llevo ya más de un mes en Almería, disfrutando felizmente de la playa (ah, qué bien me ha sentado este junio sin exámenes) y trabajando por las mañanas en la farmacia. Precisamente a estos dos ítems (farmacia y playa-sol) dedico esta entrada, para recordar unas cuantas cosas que todos sabemos pero que no debemos olvidar.

Lo admito: todos los veranos, y éste no va a ser una excepción, soy pesadísima con la protección solar. Creo que la imagen de mi persona con un bote de crema en la mano, ofreciéndola de forma insistente (y hasta ligeramente angustiada cuando alguien no me hace caso y se expone inconscientemente) son ya una constante entre mis amigos. Y este año, con el blog, también puedo dar la brasa de forma virtual, mira tú por donde.

Empecemos por el principio, y el principio es que seamos conscientes de que sólo tenemos una piel para toda la vida (“bah, qué tontería… esta chica ha descubierto la pólvora”, pensará alguno). Pues esta idea tan simple parece que muchas personas no la tienen clara. Todos de vez en cuando pecamos de insensatos, pero de verdad que es muy fácil ir a la playa y no quemarse. Muy, muy fácil. Tan sencillo como no hacer el cafre los primeros días: no tirarse 54151387 horas seguidas y ponerse protección solar a intervalos de una hora más o menos. También es aconsejable empezar con un factor más o menos alto, 50 ó 30; y ya conforme pasen los días podemos ir bajándolo poco a poco. De todas formas, por avanzado que esté el verano y por muy morenos que estemos ya, NUNCA debemos ir a la playa sin protección, y el factor NUNCA debería ser menor de 15.

Respecto al factor de protección solar (FPS o SPF, en inglés), las distintas marcas comerciales tienen la manía de no unificarlos nunca, a pesar de que hace unos años se acordó que las distintas cremas y leches solares se dividirían en “protección baja”, “protección media” y “protección alta”. Pues como si oyeran llover, oye. Así, tenemos cremas que llegan hasta un FPS de 90, otras se quedan en 50, otras en 50+… y algunas tienen FPS intermedios que no existen en otras marcas: 20, 25, 35, 65… ¿Cuál es el factor correcto, qué diferencia hay?

Pues aquí está la verdad de la vida: apenas hay ninguna. La fotoprotección sigue una especie de curva, como vemos en la imagen. Cuanto más aumenta el FPS, la reducción de rayos UV lo hace más lentamente; es decir, que hay mayor diferencia de un FPS 6 a un FPS 15 que de un FPS 50 a uno 90. Vamos, que no tengamos la sensación de “huy, voy super protegido porque llevo un FPS 90”, porque prácticamente por encima del FPS 20 ya no hay mucha diferencia.

La otra verdad de la vida es que los protectores solares de los que estamos hablando son químicos; y sólo los físicos (óxido de zinc y talco) bloquean todos los rayos solares, es decir, ofrecen una protección solar completa (son las típicas cremas blancas que por mucho que las extiendas no se absorben bien y te dejan el cuerpo blanco. Claro, protegen porque reflejan el sol y no dejan pasar ni un rayo). Por el contrario, los protectores químicos, que son los que usamos normalmente, sí dejan pasar la radiación y no hay evidencia científica de que prevengan el cáncer de piel (por el contrario, incluso podrían aumentar el riesgo, porque dan una falsa sensación de seguridad y hacen que estemos más tiempo expuestos al sol). Pero ojo, lo que sí es cierto es que estos últimos son útiles para evitar las lesiones agudas (quemaduras) y que las quemaduras se asocian a un mayor riesgo de melanoma.

Total, que lo mires como lo mires:

  • hay que echarse protección solar. Y varias veces al día y de forma generosa, además: no vale eso de “me echo una pizquita al llegar a la playa y ya no me vuelvo a acordar en todo el día”.
  • si efectivamente vamos a pasar muchas horas en la playa, no estaría de más llevar un gorro, o mejor, una sombrilla. No hay más que fijarse en esas reuniones multitudinarias de madres que se bajan a la playa a darles el bocata a sus hijos y a cotillear, ¡levantan unos campamentos enormes de sombrillas! Tomemos ejemplo, las madres son sabias.
  • evitar las horas de mayor exposición, de 12 a 4 de la tarde.
  • por favor, por favor, los que tengáis lunares y/o manchas en la piel… aún más a rajatabla debéis seguir estos consejos. Y por supuesto, vigilad las manchas frecuentemente por si hay algún cambio, momento en el que debéis acudir al médico.

Así que no seamos tontos: este verano, protección solar a mansalva. Échaosla o que os la echen (un plus agradable ;)). De verdad que son 5 minutos cada vez, y nuestra piel nos lo agradecerá, ahora y a largo plazo.

(*) La imagen está tomada de la Revista Peruana de Dermatología. Da una información muy buena, aquí dejo el link.

Novedades farmacéuticas: los “preservativos azules”

12 May

Leyendo Público me he encontrado con esta noticia que me ha parecido que da que pensar. Se trata de unos condones que pretenden comercializarse antes del verano de 2012, y cuya novedad es que van impregnados con una sustancia vasodilatadora en su interior. Vamos, que parece que pretenden ser una alternativa a Viagra (sildenafilo). Los ha desarrollado la empresa de biotecnología Futura Medical y la información referente a este nuevo producto podéis leerla aquí (en inglés). Está previsto que los comercialice la marca Durex.

Pueden suponer una clara ventaja respecto al sildenafilo, ya que supongo que por el simple hecho de la que la administración sea local en lugar de por vía oral tendrían muchos menos efectos secundarios (Viagra tiene un montón: cefalea, dolor de espalda, fiebre, visión borrosa…y está especialmente contraindicada en enfermos cardiovasculares, que tienen que tener muchísimo cuidado si la toman). Sin embargo, respecto a estos nuevos preservativos también habría que tener en cuenta una serie de puntos, como cuál sería la frecuencia de uso recomendable (…sabemos que una erección permanente duele, aparte de que no es muy bueno para la salud) y qué tipo de control se establecería para que esta frecuencia se cumpliera. Porque supongo que la venta se realizaría de forma libre, al igual que la de los otros preservativos “normales”. Y ya me veo a un montón de gente joven y sana comprando el condón de marras sin que les haga falta en realidad, porque la disfunción eréctil en la gran mayoría de estos casos suele ser de origen psicológico (principalmente por inseguridad y nervios). Bueno, es que ni siquiera se consideraría disfunción eréctil como tal, no hay que poner ya esta etiqueta si se está pasando por una época de estrés o si únicamente ha ocurrido un par de veces. Y en estas ocasiones, bajo mi punto de vista, más que correr a comprar el “condón-viagra” sería más positivo buscar las causas y sentarse a hablar. Si es que uno quiere vivir una sexualidad sana y plenamente desarrollada, por supuesto.

De todas formas, me imagino que si se vende como un condón normal es porque el efecto no será muy marcado (por supuesto, no será equiparable a la viagra). El gel vasodilatador del interior del preservativo, por cierto, será un fármaco que se utiliza ahora para la angina de pecho (nitroglicerina o gliceril trinitrato) y los de Futura Medical lo van a comercializar bajo el nombre de Zanifil tópico.

¿A vosotros que os parece? A mí, de entrada, que habrá que andarse con ojo.

Licencias obligatorias sobre medicamentos: el resquicio de la OMC sobre ADPIC

5 May

¿Durante cuántos años debería cobrar un cantante o discográfica por una canción? ¿Un arquitecto debería “patentar” un edificio y estar recibiendo dinero por él hasta mucho tiempo después de su construcción? ¿Y los cuadros, son patentables, especialmente si se colocan en un lugar público? Igual los pintores deberían ser remunerados más allá del precio de venta de la pintura en sí…

Todas estas cuestiones sobre propiedad intelectual, que a veces en los países desarrollados son simplemente fastidiosas, se vuelven especialmente sangrantes si nos trasladamos a países en vías de desarrollo y hablamos de medicamentos y patentes. Debido a la patente, un medicamento tiene un precio elevado durante los veinte años de duración de ésta, haciéndose inaccesible para millones de personas en los países más empobrecidos.

Y aquí es donde entra en juego la licencia obligatoria. De primeras, veamos la definición que aparece en el glosario de términos de la OMC (Organización Mundial del Comercio): una licencia obligatoria (en adelante LO) es “aplicable a las patentes cuando las autoridades conceden licencia a empresas o personas distintas del titular de la patente para usar los derechos de la patente — fabricar, usar, vender o importar un producto protegido por una patente (es decir, un producto patentado o un producto fabricado por un procedimiento patentado) — sin el permiso del titular de la patente. Permitido en el marco del Acuerdo sobre los ADPIC (Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio) a condición de que se cumplan ciertos procedimientos y condiciones”. Es decir, que gracias a la LO se puede fabricar un producto patentado sin la autorización de su titular, y esto puede hacerlo el gobierno de cualquier país. Como se hace evidente, si un país pobre adopta una LO la relación de fuerzas Estado-multinacional farmacéutica da un vuelco.

Como leemos en la página de la OMC, para solicitar una LO previamente se ha tenido que negociar con el propietario de la patente una licencia voluntaria. Cuando no hay acuerdo, es cuando puede emitirse la LO. Entonces el titular de la patente tiene que recibir una especie de pago compensatorio, que no está fijada por ADPIC. De hecho, ni siquiera es necesario que el propietario la juzgue adecuada: la decide el gobierno y se acabó. A cambio, la LO no se concede en exclusiva al gobierno, sino que el titular de la patente puede seguir fabricando el producto. Por cierto, tampoco hace falta que un país se encuentre en estado de emergencia sanitaria para pedir una LO, sino que puede decidir libremente los motivos por los que considera que es necesario.

Seguro que llegados a este punto ya estamos bastante perplejos. ¿Cómo la OMC, que protege los intereses comerciales y no los sanitarios, permite algo tan “perjudicial”? (O tan sensato, viéndolo desde el punto de vista coherente). ¿Fue  de motu propio? Pues no, se logró en la cumbre ministerial de la OMC en Qatar (2001), de donde surgió la “Declaración de Doha sobre ADPIC y Salud Pública”, gracias a la presión de los dirigentes y representantes de los países en vías de desarrollo, así como al apoyo de organizaciones como Médicos sin Fronteras o Health Action International. En esta declaración se reconoció por primera vez que los gobiernos tienen todo el derecho a pasar de las patentes y a fabricar medicamentos genéricos más baratos en aras de la protección de la Salud Pública. Casi nada.

A pesar de ello, la industria farmacéutica rabia y patalea cuando se intenta aplicar una LO aunque ésta sea totalmente legal, como sucedió en Brasil en 2007, cuando se emitió una LO para efavirenz, un medicamento para el SIDA. Merck intentó recurrirla, pero por suerte al final se dio la razón al gobierno de Lula da Silva. Desde entonces, otros países como Tailandia y Ecuador también han utilizado las licencias obligatorias. Y la India se ha convertido en un país bastante odiado por fabricar medicamentos genéricos que luego se distribuyen en los países pobres a un precio sensiblemente más bajo que los medicamentos “de marca”; viéndose envuelta en demandas como ésta, interpuesta por Novartis (que afortunadamente perdió el caso).

Y  sin embargo, hoy en día la industria farmacéutica y EE.UU siguen presionando y tratando de intimidar a los países pobres para que no emitan LO (pero luego EE.UU sí se permite emitirlas para productos de uso militar, como gafas protectoras o ingenios de camuflaje… ay, estos pistoleros). Y, por cierto, los países miembros de la UE (entre ellos España, claro) anunciaron a la OMC, amablemente, que voluntariamente no utilizarían la LO importando medicamentos genéricos de otros países (como India, por ejemplo). Absurdo. ¿Sabéis lo carísimos que son los medicamentos que se dispensan en los hospitales, como antirretrovirales, anticuerpos monoclonales y medicamentos para el cáncer? Adquirirlos a golpe de licencia obligatoria supondría un ahorro bestial para el Estado, que vendría genial en estos tiempos de crisis. Pero no, no se vayan a enfadar los amiguitos estadounidenses…

Recapitulando: no es ético dejar que muera gente y que se arruinen Estados en aras de la propiedad intelectual de unos cuantos (y esos cuantos son multimillonarios, recordemos). El espíritu científico y sanitario debe ser algo totalmente opuesto; y ahora recuerdo a Marie Curie y a su negativa de patentar sus investigaciones sobre el radio, sobre todo una vez que se descubrió que tenía uso médico. Lo que vivimos es un ejemplo más del capitalismo salvaje en el que estamos inmersos,  que si no lo frenamos irá acelerándose cada vez más. De momento, y aunque sea un logro humilde y no debamos conformarnos con eso, en la LO tenemos una herramienta útil para la salud (y la economía) de los pueblos. Aprovechémosla.

Se acercan elecciones

25 Abr

En menos de un mes tenemos encima las elecciones municipales. Esas en las que siempre acabamos oyendo a alguien decir: “no, si lo importante en estas elecciones son las personas que se presentan, no el partido”, “le votamos a fulanito porque conocemos a su familia de toda la vida, y da igual el color político”… o, peor: “es que voto a tal partido porque tengo amigos dentro que me darán trabajo cuando estén en el Ayuntamiento”. Como es bien sabido, este fenómeno se da sobre todo en ciudades pequeñas y en pueblos. No faltan los que dicen “es que mira qué bonita está la ciudad ahora, y cuánto ha mejorado en estos cuatro años” (sí, bueno, o mejor dicho en los dos últimos meses, que es cuando se han inaugurado placitas, fuentes y rotondas por doquier). Vamos, gente que gustosamente acabaría votando a Falange Española, por poner un ejemplo, si garantizara para ya mismo el ansiado soterramiento en Almería o pusiera en el Paseo unos bancos y unas farolas super bonitas, por seguir diciendo chorradas. Afortunadamente estos últimos ciudadanos no abundan mucho, o eso quiero creer.

Pues eso. Que votemos bien, reflexivamente y conociendo y teniendo en cuenta el ideario del partido que elijamos (que sí es importante, el candidato forma parte de él y no es un ente aislado), que al fin y al cabo es por el que queremos ser representados. Es decir, que hagamos todo lo contrario de la viñeta de arriba, que por cierto está sacada del libro “Educación para la Ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho”, de Carlos Fernández Liria y otros. Las ilustraciones son de Miguel Brieva. Un libro genial, de esos que todo el mundo debería leer.

Palabras para el recuerdo

20 Mar

El de hoy es un post bastante personal y “yo-yo-yo”, aviso, así que si a alguien no le interesa demasiado mi vida (aunque creo que un poco sí, porque básicamente me siguen amigos xD), puede retirarse ahora.

Estos últimos días me he acordado bastante de dos consejos que recibí en ciertas ocasiones. Me los dieron dos amigos distintos, en momentos distintos y en circunstancias diferentes.

1.) El primero (y cito todo lo textualmente que me permite mi memoria): “Virginia, no puedes estar siempre tan estresada por temas académicos y agobiarte tanto pensando en el futuro. Seguro que la Virgy de primer curso, que era bastante más despreocupada, te daría un par de guantazos”. Vaya si lo habría hecho, y me habrían estado muy bien merecidos unas cuantas veces xD. Pero también le agradezco a la Virginia agobiada y preocupada que haya existido, porque me ha cubierto muy bien las espaldas con un buen expediente que me viene de lujo, ahora que me están volviendo las flojeras. En definitiva: me ha costado, pero creo que por fin he encontrado el saludable término medio (que no es otra cosa que poner en práctica lo que siempre he pensado y he sabido). Y reflexionándolo, creo que la clave está en que, por fin, ya he dejado de sentirme tan presionada.

2.) El segundo consejo, o más bien, afirmación tajante: “Virginia, cuando te des cuenta de toda la gente que existe… vas a flipar”. Esto me lo dijo una persona que sé que pasa por aquí de vez en cuando y que puede que en estos momentos arrastre una resaca interesante, consecuencia de haber pasado el día de San Patricio en Irlanda. Así que sólo quería decirle: sí, Mario, tenías razón. Estoy flipando mucho, pero muchísimo. ¡Y estoy encantada de hacerlo, la verdad! 🙂 (Por cierto,  ya quedaremos para que me cuentes tus aventuras en tierras irlandesas, maldito viajero xD).

Este fin de semana ha hecho tan buen tiempo… Se ha empezado a colar la primavera. Y en unos días entrará de forma oficial,  en unos pocos más pondremos por fin el horario de verano (¡el bueno!) y seguiremos hacia delante, como siempre. Y para coronar la ráfaga de buen humor y optimismo, dejo una cancioncilla.

Empatía y literatura

17 Mar

Siempre me ha parecido que los despiadados carecen de imaginación literaria -esa capacidad que nos dan las grandes novelas de meternos en la piel de otros-, y son incapaces de ver que la vida da muchas vueltas y que el lugar del otro, en un momento dado, lo podríamos estar ocupando nosotros, en dolor, pobreza, opresión, injusticia, tortura.

“El olvido que seremos”, Hector Abad Faciolince.

En Navidad leí este libro, y automáticamente pasó a convertirse en uno de mis favoritos. Podría haber subrayado millones de frases (y no lo hice porque me lo habían prestado, en cuanto me lo compre lo haré), pero ésta en concreto me llamó la atención y la apunté.

La novela no es el único género que leo, pero siempre me ha gustado y he leído mucha. En ocasiones he regalado algunas de mis novelas favoritas, de esas que opino que todo el mundo debería leer y que gustan sí o sí. Y creo que he acertado: cuando las personas en cuestión se las han leído, casi siempre me lo han confirmado. Otra cosas es que las lean, claro…

Y la frase que aquí traigo me parece totalmente adecuada. Es necesario y recomendable leer de todo, claro, pero la novela tiene una capacidad de emocionar que no tiene el ensayo, por ejemplo (que es  más útil para profundizar sobre un tema o para reafirmarnos  en lo que ya creemos). Nada desarrolla en nosotros la empatía como los géneros puramente literarios: novela, poesía, teatro. Alguien podrá argumentar que el cine sí que lo hace, y estoy de acuerdo. Pero me parece que no al mismo nivel: cuando ves una película te dan muchas “cosas hechas”: escenografía, banda sonora… Y cuando lees, estáis únicamente el libro y tú, y sólo tú puedes imaginar las situaciones que te cuenta. Igual que frente a una persona: únicamente la persona y tú, y tu capacidad para empatizar que hará que la comunicación sea más cercana, fluida y sincera.

Por cierto, tampoco quiero que se me malinterprete: con esta reflexión no pretendo decir que automáticamente es un desalmado todo el que no lee, o que no lee novela : P En cualquier caso, depende de la persona (al parecer, Hitler era un lector voraz…), pero lo que sí creo es que a los seres humanos medianamente normales (qué poco me gusta utilizar esta palabra, supongo que aquí lo de “ser normal” podría traducirse como “no ser un perturbado asesino”) leer les abre la mente y les hace ser un poquito mejores personas.

Vivan las alpacas!!

20 Feb

El martes tengo el último exámen de mi último febrero, ya era hora. Y como ya estoy un poco harta de estudiar (aunque éste sea probablemente el curso en el que menos estoy estudiando), voy a aprovechar para dedicarle unas palabras a uno de mis bichos favoritos, la alpaca.

 

Un magnífico ejemplar de raza huayaca (creo)

 

Creo que ésta pide a gritos que la esquilen.

Son unos animalejos de origen andino parecidos a la llama y a la vicuña (para el que se lo esté preguntando, sí, también lanzan escupitajos) y la lana se usa muchísimo para hacer ropa, mantas y esas cosas. Hay dos razas: la suri y la huayaca, que es la más típica. Preciosas las dos, no me digáis que no son totalmente achuchables… y tienen una cara divertidísima. Aunque tanto wikipedia como taringa insisten en que se usan principalmente en la industria textil, hace unos años, cuando las descubrí y me puse a investigar, también leí en no sé donde que se usan mucho para trabajar con niños discapacitados, porque son muy cariñosas y mansas. Otra cosa que he descubierto hoy es que, igual que los gatos, hacen siempre sus necesidades en el mismo sitio. Si es que son perfectas como mascotas a todos los efectos… xD.

Recuerdo que hace unos años, cuando Antonio compró gallinas (vive en una casa casi en el campo) supliqué y supliqué para que comprara también una alpaca, insistiéndole en todas sus ventajas. Obviamente, no me hizo ningún caso, y mentiría si dijera que con el tiempo se me pasaron las ganas. Además, aquí en España, concretamente en Toledo, hay una empresa que vende alpacas, y aseguran que sus cuidados y mantenimiento son muy fáciles y económicos… En fin, desde aquí manifiesto que si algún día tengo una casa propia (jaja) con jardín, terreno adyacente o similar (jajajaja) me compraré una alpaca. Depende del rumbo que tome mi vida en los próximos años, otra solución es tener a la alpaca en Terque, que sí tengo casa (ya alquilaría algún terrenillo o algo para tener al bicho). No sería lo ideal, pero oye, el que no se consuela es porque no quiere xDD.

Y después de esta entrada totalmente gilipollezca, me despido hasta después del examen.

P.S. Es broma, espero que mi vida avance en otro sentido que no sea quedarme recluida en Terque y dedicada a la cría de alpacas. Sería lo que me faltaba… Pero lo que sí haré seguro es pasarme por la granja esa la próxima vez que vaya a Toledo.

P.S.2. Se me había olvidado que tengo un amigo muy majo que lleva años buscando una alpaca de peluche para regalarme en algún cumpleaños, navidades, etc. Un saludo para él, que está difícil la cosa xD

Enfermedades olvidadas: la leishmaniosis

17 Feb

Mientras que en el primer mundo las campañas del terror nos hacen luchar contra enfermedades que más tarde se ha visto que no son tan importantes (véase el caso de la gripe A el pasado invierno), en el tercero la gente muere diariamente a causa de enfermedades que son muy reales. Son dolencias que no aparecen en los medios de comunicación pese a cobrarse la vida de miles de personas cada año, y a las que por supuesto las industrias farmacéuticas no dedican grandes sumas de dinero en investigación. Una de estas enfermedades es la leishmaniosis (también conocida como leishmaniasis).

Se han descrito casos de leishmaniosis en casi todos los continentes, excepto en Australia y en la Antártida. La leishmaniosis del Nuevo Mundo afecta sobre todo a los países latinoamericanos, y la del Viejo Mundo a países de Europa, África y Asia. La enfermedad es endémica en numerosos países de la cuenca mediterránea, entre ellos España. Por supuesto, se cumple respetuosamente el binomio enfermedad-pobreza, así que países endémicos como el nuestro no se ven muy afectados.

¿Qué es y cómo se manifiesta?

La leishmaniosis es una enfermedad que afecta tanto a personas como a animales (perros, gatos) y que está provocada por un protozoo parásito llamado Leishmania. Existen diferentes especies de este parásito: en nuestro país predomina Leishmania infantum. Es una enfermedad vectorial, es decir, se transmite a través de la picadura de un vector, que en este caso es un mosquito denominado flebótomo. Por tanto, el contagio se da única y exclusivamente si el flebótomo pica a personas infectadas y luego a personas sanas, aunque también puede ocurrir con transfusiones de sangre, compartiendo jeringuillas, etc.

Leishmanisis cutánea

Existen diferentes formas clínicas de la enfermedad, en función de la especie de Leishmania involucrada (aunque también parecer ser que influye la respuesta inmune del hospedador, esto es, de la persona o animal). Así pues, podemos distinguir  fundamentalmente entre leishmaniosis cutánea, leishmaniosis cutáneo-mucosa y leishmaniosis visceral. La leishmaniosis cutánea es la más benigna y consiste en la aparición en la piel de una úlcera o llaga con el borde endurecido , que por lo general cura espontáneamente. La leishmaniosis cutáneo-mucosa consiste en una inflamación y posterior destrucción ulcerosa de las mucosas de nariz y boca. Y la leishmaniosis visceral (o kala-azar) es la variedad que más muertes provoca, sobre todo en países en vías de desarrollo como Brasil, Sudán, India o Bangladesh. Cursa principalmente con hepatoesplenomegalia (inflamación de hígado y bazo), situación muy peligrosa que puede llevar a la muerte.

Leishmaniosis visceral

 

¿Y en España?

En España, como hemos dicho, la especie endémica es Leishmania infantum, que provoca fundamentalmente leishmaniosis cutánea. No obstante, en nuestro país la enfermedad afecta más a los perros, como saben aquellos que son dueños de un can. Así, si a nuestro perro le crecen las uñas exageradamente, se le cae el pelo en algunas zonas del cuerpo (formando “calvas”) y presenta extrema delgadez, debemos sospechar leishmaniosis y llevarlo al veterinario. No existe riesgo de contagio, a no ser que el mosquito ande por allí cerca (lo que ocurre en el campo y zonas rurales).

Perro con leishamniosis

Los casos de leishmaniosis en personas son raros en España. No obstante, existen individuos (principalmente niños) que han padecido leishmaniosis cutánea, a veces incluso sin saber que se trata de esta enfermedad, y han curado espontáneamente. Estos casos se dan en la costa mediterránea de España, sobre todo en zona de la Axarquía (Málaga). Otro colectivo que puede sufrir leishmaniosis y de forma más grave son los enfermos de SIDA, ya que su sistema inmune está debilitado y no puede luchar contra la enfermedad. En estas personas una leishmaniosis cutánea puede evolucionar a la forma visceral (ya que como hemos dicho la respuesta inmune del paciente parece jugar un papel fundamental), con el riesgo de muerte que conlleva si no se trata.

 

¿Existe tratamiento?

Existen fármacos para tratar la leishmaniosis, pero el tratamiento es complicado (son fármacos bastante tóxicos, se administran en forma de  inyecciones… todo ello hace que el paciente los rechace y se resista a usarlos). Como tratamiento de primera línea se emplean fármacos que contienen antimonio, como el estibogluconato sódico. No obstante, en algunos países se está produciendo resistencia del parásito a estos medicamentos, que entonces dejan de ser eficaces. En estos casos se pueden usar fármacos de segunda línea, como anfotericina B y paramomiocina.

¿Y qué ocurre con la vacuna? Dada la aparición de resistencias, ahora más que nunca es necesaria. También porque un tratamiento farmacológico puede ser largo y caro, y trae más cuenta poder inmunizar a la población de forma permanente y duradera con una vacuna que sea barata (recordemos además que esta enfermedad hace estragos en las zonas más pobres, y a veces los enfermos ni siquiera pueden costearse los fármacos necesarios).

Sin embargo, a diferencia de otras enfermedades como la malaria, que empiezan a despertar el interés de multinacionales farmacéuticas, la leishmania sigue siendo una enfermedad que parece condenada al olvido. En el pasado se ensayó una forma rudimentaria de vacunación, la “leishmunización”, que consistía en inocular al paciente con el parásito para provocarle la llaga propia de la leishmaniosis cutánea. Como curiosidad, este método se llevaba a cabo en chicas que fueran guapas y en sitios del cuerpo que fueran poco visibles, como un glúteo. Como se creía que quedaban inmunizadas, así se aseguraban de que la llaga no apareciera en sus caras, desfigurándolas y haciéndoles perder su belleza. No obstante, ahora sabemos que realmente no se obtiene una verdadera inmunidad: el parásito inoculado de esta forma queda “latente” en las células y puede manifestarse en algún momento de la vida, incluso como leishmaniosis visceral. También puede ser que no lo haga nunca, pero es un riesgo.

A pesar de todo, actualmente hay investigadores que intentan desarrollar una vacuna. Es difícil, sobre todo teniendo en cuenta que no se está dedicando mucho dinero y que un proyecto así necesita un respaldo económico importante. Aún así, nos encontramos situaciones como la siguiente: hace poco, en nuestro confortable primer mundo se comercializó una vacuna para perros, Leishmune. Cualquier avance es bueno, pero conviene que la cosa no quede aquí y que se siga investigando en la vacuna para humanos. Sería una paradoja que dentro de 50 años todos los perros de Europa estuvieran vacunados y que en América Latina la gente continuase muriendo de leishmaniosis.