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Prácticas de Hidrología Farmacéutica

21 Nov

Ayer sábado me levanté a las siete y pico sin mucho ánimo para ir a la excursión obligatoria de una asignatura optativa, Hidrología Farmacéutica. Mientras esperaba el autobús con mis compañeros, las caras de todos reflejaban el común “quién-me-mandaría-a-mí-coger-esta-asignatura-con-lo-bien-que-estaría-en-mi-cama-a-estas-horas”. Pero eso sí, muy obedientes todos habíamos llevado el bañador por si acaso, ya que nos dirigíamos al balneario de Alhama de Granada.

Después de un viaje infernal con cientos de curvas, llegamos a nuestro destino. Luego de enseñarnos las distintas instalaciones nos ofrecieron darnos el baño de rigor y, ya totalmente emocionados con las maravillas que habíamos visto, nos lanzamos a los vestuarios. Primero nos pasaron a diez personas al baño de la Reina, una sala redonda de piedra con una poza en medio. Agua mineromedicinal a 42ºC, 100% de humedad. El paraíso. Para entonces, ya todos habíamos cambiado nuestra impresión de la asignatura (“oh, dios, qué placer… Tenemos que recomendarla a todos los estudiantes de Farmacia”).

Tras 20 minutos o así, una de las chicas del balneario se acercó a decirnos que la siguiéramos, que nos iban a meter a cada uno en una bañera (“metednos donde queráis… vosotros sois los expertos, líbrenos el cielo de contradeciros”). Así, nos llevaron a un pasillo y nos metieron a cada uno de nosotros en unas habitacioncillas individuales, a media luz, y donde había una bañera de mármol INMENSA con agua caliente burbujeante. Mente en blanco, regresión al vientre materno, y más de uno se quedó medio grogui y con cierto miedo a quedarse dormido y perderse del grupo.

Cuando todo acabó, nos dirigimos como zombies a cafetería (con un hambre mortal, eso sí) y también como zombies nos metimos en el autobús. Las consecuencias: siesta después de comer y una relajación y una paz extremas que me duraron el resto de la tarde, durante un paseo por Granada y en las tapas de por la noche. Vale la pena permitírselo de vez en cuando, aunque buscaremos otros baños más baratos en la ciudad, porque el precio de Alhama es un poco prohibitivo.

Baño de la Reina (foto que he encontrado en Internet)

Y el viernes por la tarde-noche hice una expedición en solitario a “hacer un mandaíllo” (expresión almeriense que se usa cuando no apetece dar explicaciones de adónde se va) en una calle que no había escuchado en mi vida. Era una callejilla por detrás de Recogidas que encontré a la primera, después de haberme estudiado concienzudamente Google Maps. Y lo cuento porque es una de las cosas que me encantan de Granada: a pesar de las miles de personas que había en Recogidas de compras y del bullicio consecuente, fue doblar una esquina y encontrarme en otra dimensión. Una calle más bien oscura, empedrada, en la que parecía que había ocurrido una catástrofe nuclear por el absoluto silencio y lo desierta que se encontraba. La verdad es que daba un poco de mal rollo, y cuando abrí la mochila para sacar los guantes, el “risssss” de la cremallera se oyó en 20 metros a la redonda.

De cualquier forma, mi pequeña excursión fue infructuosa porque quienes buscaba ya no estaban allí: en el local había un cartel grande de “se alquila”. Digo yo que actualizar el “dónde estamos” de las páginas webs no cuesta tanto… Así que me fui a Calle Elvira, y quien sí estaba, por suerte, era el señor árabe al que siempre le he comprado las cachimbas, también conocido como “el amigo” (porque siempre que voy a comprar me llama “amiga”, “hermana” y me hace millones de regalos). Compré tabaco de menta y una cachimba nueva, que me acabo de fumar muy despacio mientras escribía esto, disfrutando del relax que me dura desde ayer.

Y ése ha sido mi fin de semana. Buen inicio de la que viene a todos : )

Llega el frío…

17 Nov

Los que me conocen bien saben que no me suele gustar el cambio de hora de otoño. Cuando llega ese día fatídico, me paso por lo menos una semana refunfuñando porque a las 6 y media de la tarde ya es de noche… porque es la prueba definitiva de que se acercan el invierno y el frío… porque un mes más tarde por las mañanas vuelve a ser de noche, y encima también anochece antes, así que lo del ahorro de energía me parece un cuento… en fin, que en esos días me encantaría que España estuviera en otra latitud. Pegada al ecuador, concretamente xD.

Y este año, sin embargo, estoy sorprendida porque hasta lo he cogido con ganas. Bueno… no es del todo verdad, he tenido mis momentos quejicas, pero es que si no, no sería yo. Pero sí que es cierto que no me ha sentado tan mal como siempre. Yo creo que es porque el final de este verano me quemó tanto los ojos y la piel (no literalmente, por si alguien se asusta) que ahora se agradece un poco de aire fresco (bueno, estoy en Granada, así que en realidad no es fresco, es cortantemente frío). Me está produciendo el mismo efecto que poner una pomada de caléndula o de aloe vera sobre una quemadura: refrescante alivio. Que se noten los cinco años farmacéuticos…

También lo achaco al hecho de que el cambio de hora es una prueba evidente de que el tiempo pasa. Y nada deseo más ahora mismo. El verano ha quedado atrás, menos mal, y nada va a estancarse: todo sigue avanzando y cambiando. Y yo me encuentro lista para lo que venga.

Y a vosotros, ¿cómo os sienta el cambio de hora?

Mujeres del mundo, rebelaos: usad la copa menstrual

21 Oct

¿Alguna vez os habéis planteado cuántas compresas y tampones gasta una mujer a lo largo de su vida fértil? Según ciertos estimaciones, unas 10.000. Ahora calculad cuánto dinero cuesta todo eso, y lo más importante, dónde van a parar todos esos millones de tampones y compresas que gastamos todas las mujeres en conjunto…

Pues todos esos problemas los resuelve un producto sanitario bastante desconocido, la copa menstrual. Se trata de un dispositivo de silicona médica, obviamente en forma de copa, que se coloca en el interior de la vagina para recoger el fluido menstrual. Queda un poco más abajo que un tampón y, al igual que éste, se cambia cada 4-8 horas. Lo más importante es que es reutilizable, es decir, te la quitas, vacías el contenido en el váter, la lavas con agua y jabón y otra vez “para dentro”. Y no sólo es reutilizable durante un período: una copa menstrual dura unos 10 años, si se la trata en condiciones. Cuesta unos 30 auros, así que en menos de un año ya has amortizado su precio.

Quizás de primeras suene bastante “asquerosillo”, pero es que hay que tener en cuenta que la mayoría de nosotras ha crecido utilizando únicamente productos desechables. La gente suele preguntarse si no será antihigiénica, y mi respuesta como usuaria es: absolutamente no. Es decir, lo mismo que los tampones, es antihigiénica si no tienes higiene y te la dejas la tira de horas puesta, pero si no, no. Yo la esterilizo hirviéndola el primer día antes de ponérmela, uno de los de en medio (no indispensable) y el último, cuando ya me la quito para guardarla. Y cuando la manipulo, me aseguro de tener las manos limpias (es de cajón). Por lo demás, en la silicona no crece ningún microorganismo. Con la copa menstrual no se ha dado ningún caso de Síndrome del Shock Tóxico, aunque también es verdad que la utiliza poca gente, pero ya es un adelanto respecto al tampón. Y respecto a los hongos e infecciones por el estilo, la copa no va a hacer que aparezcan en tu vagina por arte de magia: si te infectas aparecerán, pero no tendrá nada que ver con ella si tienes higiene, insisto.

Otra ventaja respecto a los tampones es que no reseca tanto la mucosa vaginal, y molesta menos al quitarla (lo típico de los últimos tampones que ya no manchas del todo…). Tampoco asoma nada por fuera, al contrario que el consabido cordoncito que se mancha de pipí (eso sí que es asquerosillo, bajo mi punto de vista :P). Y respecto a las compresas, pues que no notas que llevas nada: no se mueve, no da calor en verano… Respecto a ambos métodos, la primera ventaja está clara: no te tienes que gastar unos cuantos euros todos los meses en el paquete de tampones, salvaslips, compresas.. Y si ya hablamos de cuando te vas de viaje y te pillan esos días, ni te cuento: te llevas ÚNICAMENTE la copa y no tienes que llevar en la maleta las cajitas que abultan y te quitan espacio.

¿Y por qué es tan poco conocida la copa, si es tan ventajosa desde todos los puntos de vista? Desgraciadamente, parece ser que la razón es económica: a la industria de los tampones y las compresas no le interesa, sencillamente (yo por ejemplo la tengo desde hace 4 meses, y desde entonces no he vuelto a utilizar ninguno de estos métodos…). Por la misma razón es difícil encontrarla en las farmacias (en Granada sólo se vende en una!). Y creo que es completamente injusto, y que la población debería estar informada de que opciones como ésta existen. ¿A cuántos de vosotros, por ejemplo, os hablaron en el cole de la copa cuando fueron a dar la típica charla de la menstruación? (sí, esa en la que las principales marcas te daban tampones y compresas de muestra…). Y aún más vergonzoso es que se desconozca teniendo en cuenta que hasta hace poquísimo tiempo los tampones y las compresas tenían el impuesto de lujo, exactamente igual que los pañales de los niños (claro, porque las mujeres tenemos la regla por gusto…). ¡¡Pues ya está bien de que se comercie con necesidades básicas!! (Si ésto fuera un auténtico Estado del bienestar, la copa menstrual sería de financiación pública. Entiendo que es más difícil subvencionar compresas y tampones, pero la copa… una por mujer, y con una duración de 10 años… en fin, que cada uno saque sus propias conclusiones).

Y ya está. Las chicas, que se animen a probarla, y los chicos que lean ésto, que lo difundan entre sus amigas (al fin y al cabo, vivís en el mismo planeta que nosotras, y su contaminación también os afecta :)). Por mi parte, y como usuaria que soy, estaré encanta de resolver cualquier dudilla que se presente.

Oda a la farmacia

28 Abr

Hace no mucho me hablaron de que Pablo Neruda tenía entre sus Odas elementales un poema dedicado a la farmacia. Por supuesto lo busqué, ya que Neruda es uno de mis poetas preferidos. Y esta vez tampoco me ha decepcionado. El poema hace justicia a lo que es, y sobre todo debería ser, mi (futura) profesión. Que es una profesión noble, aunque desgraciadamente esté prostituida por la avaricia de los de siempre, los que no entienden que la salud no debe ser jamás un negocio. Y esto se plasma en el final, que sigue emocionándome cuando lo leo.  Así que aquí lo dejo, esperando que os guste como a mí.

ODA A LA FARMACIA
“Qué color a bosque
tiene
la farmacia!

De cada
raíz salió la esencia
a perfumar
la paz
del boticario,
se machacaron
sales
que producen
prodigiosos ungüentos,
la seca solfatara
molió, molió, molió
el azufre
en su molino
y aquí está
junto
con la resina
del copal fabuloso:
todo
se hizo cápsula,
polvo,
partícula
impalpable,
preservador
principio.
El mortero
machacó diminutos
asteriscos,
aromas,
pétalos de bismuto,
esponjas secas,
cales.

En el fondo
de su farmacia
vive
el alquimista
antiguo,
sus anteojos
encima
de una multiplicada
nariz,
su prestigio
en los frascos,
rodeado
por nombres
misteriosos:
la nuez vómica,
el álcali,
el sulfato,
la goma
de las islas,
el almizcle,
el ruibarbo,
la infernal belladona
y el arcangelical bicarbonato.
Luego la vitaminas
invadieron
con sus abecedarios
sabios anaqueles.
De la tierra,
del humus,
de los hongos,
brotaron
los bastones
de la penicilina.
De cada
víscera
fallecida
volaron
como abejas
las hormonas
y ocuparon
su sitio en la farmacia.

A medida
que en el laboratorio
combatiendo
la muerte
avanza
la bandera
de la vida,
se registra
un movimiento
en el aroma
de la vieja farmacia:
los lentos
bálsamos
del pasado
dejan
sitio
a la instantánea caja
de inyecciones
y concentra una cápsula la nueva
velocidad
en la carrera
del hombre con la muerte.

Farmacia, qué sagrado
olor a bosque
y a conocimiento
sale de tus
estanterías,
qué diversa
profundidad de aromas
y regiones:
la miel
de una madera,
el purísimo polvo
de una rosa
o el luto
de un veneno.
Todo
en tu ámbito claro,
en tu universidad
de frascos y cajones,
espera
la hora de la batalla en nuestro cuerpo.

Farmacia, iglesia
de los desesperados,
con un pequeño
dios
en cada píldora:
a menudo eres
demasiado cara,
el precio
de un remedio
cierra tus claras puertas
y los pobres
con la boca apretada
vuelven al cuarto oscuro del enfermo,
que llegue un día
gratis
de farmacia,
que no sigas
vendiendo
la esperanza,
y que sean
victorias
de la vida,
de toda
vida
humana
contra
la poderosa
muerte,
tus victorias.
Y así serán mejores
tus laureles,
serán más olorosos los sulfatos,
más azul el azul de metileno
y más dulce la paz de la quinina.”