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De vuelta a Granada

9 Ene

Acabo de llegar a Granada, y por fin he mirado el calendario de exámenes de febrero. Casi entro en apoptosis (“dios, no me da tiempo, debería haber estudiado en navidad en vez de pasarme los días entrando y saliendo. ¿Me dejo una optativa que me sobra y saco lo que me queda de libre por otro lado?”, etc.).

Total, que mañana ya me pondré a estudiar a saco, qué le vamos a hacer. Me consolaré pensando que han sido unas buenas vacaciones.

Y si acabé el año 2010 con Machado y Serrat, empiezo 2011 con la alegría de los poemas de Benedetti. Él, Antonio Machado, Pedro Salinas y Luis García Montero son mis cuatro poetas básicos, de cabecera. Así que aquí dejo el maravilloso “No te rindas”.

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Última entrada

31 Dic

Última entrada, sí, pero del año. Ahora que por fin he conseguido escribir de tanto en tanto no me voy a retirar…

Nunca he sido muy de hacer balances del año que se va, y odio hacer propósitos para el que viene. Sin embargo, sí quiero dejar constancia de que 2010 ha tenido más cosas buenas que malas, a pesar de un par de meses más “reguleros”. Ha sido un año que me ha servido sobre todo para conocerme más, para saber quién soy y quién quiero seguir siendo.

Al final nos damos cuenta de que (aunque suene trillado) “se hace camino al andar”. Nadie lo ha dicho mejor que Machado, ni lo ha cantado mejor que Serrat. Así que me quedo con esta canción para despedir el año y dar la bienvenida al nuevo.

Feliz año 2011, a todos 🙂

Fin de semana de conciertos

25 Dic

– Hola, queremos una parcela para acampar esta noche. Un coche y dos tiendas.

– … ¿Vosotros sabéis que es invierno y que dan lluvia para esta noche? ¿Es que en Andalucía no os habéis enterado de que ya hace frío?- risas por nuestra parte-. ¿Y no preferís un bungalow mejor?

Y pagar 15 euros por persona en vez de 5, no te fastidia. Además, esa noche al final dormimos de lujo: llovió, sí, pero las tiendas aguantaron y el agua no llegó a calar. Y en mi saco de dormir de plumas se estaba muy calentita…

Esto ocurrió el fin de semana pasado en Valencia, cuando fuimos a ver un concierto de Ska-p. Salimos desde Granada Mamen, Bea y yo, pasamos por Almería para recoger a Jose y tiramos hacia Sagunto, siguiendo concienzudamente las instrucciones de Google Maps (porque sabemos lo que pasa cuando seguimos las de un GPS, y no queríamos que se repitiera otra situación como las 9 horas que tardamos desde Granada hasta Cádiz. Una historia memorable, en cualquier caso).

De todas formas, éste también ha sido un viaje para el recuerdo. Para empezar, descubrimos que los valencianos son tremendamente aficionados a las rotondas, pero que también son lo bastante buena gente como para regalarte una docena de vasos y para pegarse un viaje guiándote hasta La Nau si les parece que su explicación no te va a quedar muy clara. Hablando de La Nau, nos pareció un sitio guapísimo para hacer conciertos. Y nos metimos en un bucle absurdo y vivimos la misma situación varias veces (“Es una nave…” “¿Pero es un barrio?” “Creo que es la zona… y eso de ahí es un cine”).

Total, que el concierto nos encantó, aunque en ocasiones nos molieron a palos, “fluimos” con la gente y hasta alguno de nosotros hizo algún “amigo” llevado por la emoción del momento (Jose no sabía que hacer para quitarse a ese chico de encima xD). A mí por lo menos se me hizo muy corto, eso sí. No obstante, suscribo lo que me comentó un amigo: si Ska-p tocara todos sus temazos, el concierto duraría más de un día. Así que nos tuvimos que conformar con dos horas… No obstante, mi sorpresa fue mayúscula a la mañana siguiente, al descubrir que no había perdido la voz. Con todo lo que la usé, la verdad es que tuvo mérito.

Y en fin, éste será siempre el fin de semana que recordaremos como “el de los conciertos”, porque el de Ska-p fue un sábado y la noche anterior Bea, Jesús y yo habíamos ido a ver a Doctor Deseo. Recomiendo que si alguna vez tenéis la oportunidad, no dejéis de verlo. Yo disfruté muchísimo de una velada que fue íntima, cálida y de colores rojo y negro, y que me llegó a emocionar en determinados momentos.

Bueno, y para acabar y dadas las fechas en las que nos encontramos… feliz solsticio de invierno a todos.

La ciudad del viento

6 Dic

Siempre pienso en Almería cuando escucho esta canción, creo que se merece con creces esa categoría.

El viento, junto con el sol y el mar, es lo que hace de Almería una ciudad tan salubre (confirmado en las clases de Parasitología). El viento, que a su paso se va llevando todo lo malo, que todo lo purifica.

Desde la ciudad del viento, unos días de descanso. Escribiré más  a la vuelta.

Prácticas de Hidrología Farmacéutica

21 Nov

Ayer sábado me levanté a las siete y pico sin mucho ánimo para ir a la excursión obligatoria de una asignatura optativa, Hidrología Farmacéutica. Mientras esperaba el autobús con mis compañeros, las caras de todos reflejaban el común “quién-me-mandaría-a-mí-coger-esta-asignatura-con-lo-bien-que-estaría-en-mi-cama-a-estas-horas”. Pero eso sí, muy obedientes todos habíamos llevado el bañador por si acaso, ya que nos dirigíamos al balneario de Alhama de Granada.

Después de un viaje infernal con cientos de curvas, llegamos a nuestro destino. Luego de enseñarnos las distintas instalaciones nos ofrecieron darnos el baño de rigor y, ya totalmente emocionados con las maravillas que habíamos visto, nos lanzamos a los vestuarios. Primero nos pasaron a diez personas al baño de la Reina, una sala redonda de piedra con una poza en medio. Agua mineromedicinal a 42ºC, 100% de humedad. El paraíso. Para entonces, ya todos habíamos cambiado nuestra impresión de la asignatura (“oh, dios, qué placer… Tenemos que recomendarla a todos los estudiantes de Farmacia”).

Tras 20 minutos o así, una de las chicas del balneario se acercó a decirnos que la siguiéramos, que nos iban a meter a cada uno en una bañera (“metednos donde queráis… vosotros sois los expertos, líbrenos el cielo de contradeciros”). Así, nos llevaron a un pasillo y nos metieron a cada uno de nosotros en unas habitacioncillas individuales, a media luz, y donde había una bañera de mármol INMENSA con agua caliente burbujeante. Mente en blanco, regresión al vientre materno, y más de uno se quedó medio grogui y con cierto miedo a quedarse dormido y perderse del grupo.

Cuando todo acabó, nos dirigimos como zombies a cafetería (con un hambre mortal, eso sí) y también como zombies nos metimos en el autobús. Las consecuencias: siesta después de comer y una relajación y una paz extremas que me duraron el resto de la tarde, durante un paseo por Granada y en las tapas de por la noche. Vale la pena permitírselo de vez en cuando, aunque buscaremos otros baños más baratos en la ciudad, porque el precio de Alhama es un poco prohibitivo.

Baño de la Reina (foto que he encontrado en Internet)

Y el viernes por la tarde-noche hice una expedición en solitario a “hacer un mandaíllo” (expresión almeriense que se usa cuando no apetece dar explicaciones de adónde se va) en una calle que no había escuchado en mi vida. Era una callejilla por detrás de Recogidas que encontré a la primera, después de haberme estudiado concienzudamente Google Maps. Y lo cuento porque es una de las cosas que me encantan de Granada: a pesar de las miles de personas que había en Recogidas de compras y del bullicio consecuente, fue doblar una esquina y encontrarme en otra dimensión. Una calle más bien oscura, empedrada, en la que parecía que había ocurrido una catástrofe nuclear por el absoluto silencio y lo desierta que se encontraba. La verdad es que daba un poco de mal rollo, y cuando abrí la mochila para sacar los guantes, el “risssss” de la cremallera se oyó en 20 metros a la redonda.

De cualquier forma, mi pequeña excursión fue infructuosa porque quienes buscaba ya no estaban allí: en el local había un cartel grande de “se alquila”. Digo yo que actualizar el “dónde estamos” de las páginas webs no cuesta tanto… Así que me fui a Calle Elvira, y quien sí estaba, por suerte, era el señor árabe al que siempre le he comprado las cachimbas, también conocido como “el amigo” (porque siempre que voy a comprar me llama “amiga”, “hermana” y me hace millones de regalos). Compré tabaco de menta y una cachimba nueva, que me acabo de fumar muy despacio mientras escribía esto, disfrutando del relax que me dura desde ayer.

Y ése ha sido mi fin de semana. Buen inicio de la que viene a todos : )

Llega el frío…

17 Nov

Los que me conocen bien saben que no me suele gustar el cambio de hora de otoño. Cuando llega ese día fatídico, me paso por lo menos una semana refunfuñando porque a las 6 y media de la tarde ya es de noche… porque es la prueba definitiva de que se acercan el invierno y el frío… porque un mes más tarde por las mañanas vuelve a ser de noche, y encima también anochece antes, así que lo del ahorro de energía me parece un cuento… en fin, que en esos días me encantaría que España estuviera en otra latitud. Pegada al ecuador, concretamente xD.

Y este año, sin embargo, estoy sorprendida porque hasta lo he cogido con ganas. Bueno… no es del todo verdad, he tenido mis momentos quejicas, pero es que si no, no sería yo. Pero sí que es cierto que no me ha sentado tan mal como siempre. Yo creo que es porque el final de este verano me quemó tanto los ojos y la piel (no literalmente, por si alguien se asusta) que ahora se agradece un poco de aire fresco (bueno, estoy en Granada, así que en realidad no es fresco, es cortantemente frío). Me está produciendo el mismo efecto que poner una pomada de caléndula o de aloe vera sobre una quemadura: refrescante alivio. Que se noten los cinco años farmacéuticos…

También lo achaco al hecho de que el cambio de hora es una prueba evidente de que el tiempo pasa. Y nada deseo más ahora mismo. El verano ha quedado atrás, menos mal, y nada va a estancarse: todo sigue avanzando y cambiando. Y yo me encuentro lista para lo que venga.

Y a vosotros, ¿cómo os sienta el cambio de hora?

11 Nov

Últimamente, cuando paso unos días sin escribir se me acumulan un montón de cosas que quisiera contar. Unas más importantes, otras sólo son pequeños momentos compartidos en los que me he sentido muy agusto. Por abreviar, hoy me quedo con tres.

1. Empecé un curso de libre configuración sobre aceites esenciales la semana pasada, y lo he acabado hoy. Ha sido bastante práctico (todos los días nos daban a oler millones de esencias) y muy curioso, la verdad. Nos ha servido para asomarnos a ese mundillo, y algún día escribiré sobre el tema cuando profundice algo. El profesor, un médico salvadoreño que es un crack. De primeras, me he quedado con la idea de que no hay que subestimar el poder terapéutico de los aceites esenciales, y puede que próximamente me atreva a probar algunas cositas…

2. El fin de semana pasado viajé a Francia con Diego y Bea, a visitar a nuestras amigas que están allí de Erasmus. A pesar de lo cansado del viaje (autobús, avión, tren, y otra vez tren y autobús a la vuelta) ha merecido la pena sin duda. Me he enamorado de Montpellier, de su tranvía, su casco antiguo, sus bares de juegos, su gente… y de su clima caldeado estos días. Me parece una ciudad totalmente acogedora y amigable, y no me importaría vivir allí una temporadita, algún día.

3. En Granada ahora está la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Ya la hemos liado. Menos mal que acaba este domingo y que yo mañana me voy a Almería a pasar el finde, que si no… Bajé con Bea ayer, al salir del curso, y compré “Cumbres borrascosas” (me apetecía leerlo desde hacía tiempo) y un cartel antiguo de un anuncio de chocolate, a medias con ella, para colgarlo en el salón. Ya que nos íbamos, entre otras cosas para que no nos tentara nada más, nos encontramos a Mario (“venga, va… quedaos conmigo cinco minutos, mientras doy una vuelta por los puestos”). Y ocurrió lo previsible. Cayó otro libro, “Memorias de un cirujano”, que promete. Y como no fueron cinco minutos, por suerte, cuando acabamos nos fuimos a tomar una cervecilla. Lo peor es que yo he vuelto a bajar hoy, sola, al puesto de carteles antiguos a comprarme uno de la guerra civil que se me antojó ayer. No se me puede soltar en una feria del libro, es de los pocos lugares (por no decir el único) en los que saco una vena profundamente consumista, y me volvería una compradora (aún más) compulsiva si el dinero no me limitara.

Eso es todo por hoy. Próximamente más 🙂

29 Oct

Una habitante del Albayzín

Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero reitero que vivir en Granada es un lujo. Es un privilegio poder pasear por el barrio del Albayzín, pero si encima te haces acompañar por un amigo que es granadino e historiador, la experiencia ya no tiene precio.

La excursión de ayer nos llevó hasta una plaza del tamaño del salón de mi casa, pero con unas vistas increíbles de toda la ciudad. Pasamos sin esfuerzo del siglo X al XVI-XVII, al meternos en el patio de un monasterio (¡sí, un monasterio! Muy parecido a los del norte de España, desconocía totalmente que existiera uno de esas características tan al sur, en pleno Albayzín). Luego retrocedimos a la Edad de Bronce, al observar la excavación de la primera muralla de la ciudad. Y coronamos la tarde cuando entramos al patio de la Mezquita Mayor, que es un mirador perfecto hacia la Alhambra (os recomiendo que lo visitéis!). Después, bajamos cientos de cuestas hacia Carrera del Darro y salimos al lado del río, ya con la Alhambra totalmente iluminada sobre nuestras cabezas.

Además de ser un regalo constante para la vista, por si fuera poco Granada también tiene una oferta cultural envidiable. Un par de cervezas después, recorríamos a toda pastilla el camino que nos separaba del teatro Isabel la Católica para ver unos cortos del Festival Internacional de Jóvenes Realizadores. En definitiva, una tarde y una noche redondas. Lo mejor: saber que aún me quedan cientos de lugares mágicos por descubrir. Pero poco a poco, tengo todo el curso por delante.

Animaos a visitar Granada y a callejear por ella, no os arrepentiréis.

El patio de la Mezquita Mayor

El universo contrafáctico

15 Oct

Hoy, en clase de Salud Pública, el profesor nos ha hablado del ideal contrafáctico como base para diseñar estudios epidemiológicos analíticos. Me ha encantado la clase. Personalmente, no esperaba disfrutar tanto con esta asignatura, a la que todo el mundo le suele tener pavor por lo coñazo que dicen que es. A mí de momento me está gustando mucho, veremos cómo avanza el curso…

En el universo contrafáctico, todo lo que podría pasar y haber pasado, pasa. No hay coste de oportunidad, no hay lugar para la pregunta “¿qué hubiera pasado si…?”, porque todo sucede simultáneamente. A una persona como yo, ocasionalmente atormentada por los “qué hubiera pasado”, se le antoja un mundo paradisíaco. Aunque tuviera que desdoblarme.

Y es que si de cada decisión surgieran dos situaciones paralelas-la de sí y la de no-, me acabaría desdoblando en millones de Virginias que viven en situaciones simultáneas, que a veces sólo se diferenciarían en algo tan nimio como tomar uvas o kiwi de postre. Y aparte de las distintas situaciones provocadas por mis decisiones, habría otras muchas provocadas por las decisiones de otras personas que me afectasen a mí. Miles de millones de posibles vidas distintas, todas ocurriendo a la vez paralelamente.

Y digo yo que entre tantas vidas posibles, alguna de ellas sería absolutamente perfecta, desde mi nacimiento hasta ahora. Sin dramas, sin dolor, todo redondo. Claro que también habría otras existencias angustiosas y horribles en contrapartida. Quizás no compensaría, o quizás sí… Como es una situación ideal, nunca lo sabré. Nosotros vivimos en el mundo real, y por eso podemos plantear la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si existiera el universo contrafáctico?

Pompas de jabón

12 Oct

¿Qué tendrán las pompas de jabón que hacen a la gente tan feliz? La primera vez que reflexioné sobre esto fue el invierno pasado, comiendo en la terraza de un restaurante en el Paseo de los Tristes. Como suele ser frecuente en este lugar, entre los malabaristas y las personas que tocan la guitarra junto al Darro había también un chico haciendo pompas gigantes. A su alrededor había un corrillo de gente: parejas, niños pequeños con sus padres… En el ambiente se respiraba alegría y bullicio, las sonrisas de todos reflejadas en la superficie de jabón.

En aquel restaurante no se podía pagar con tarjeta de crédito. La camarera nos informó, con cara de culpabilidad, de que la máquina acababa de romperse esa mañana, y nosotros no llevábamos dinero en efectivo. Por eso me quedé en la terraza, tomando un té al que me invitaron, mientras Alberto buscaba el cajero más cercano, que estaba bastante lejos. Mientras esperaba, en un momento dado me acerqué al chico de las pompas y le pregunté  cómo las hacía. Me enseñó la forma en la que se atan los cordones a los palos, y me explicó que la mezcla del barreño consistía en jabón tipo fairy, agua, glicerina y azúcar.

Este puente por fin he conseguido reproducirlo con éxito, aunque aún se puede mejorar. Me fui al paseo marítimo con Fran, mi hermano, mi primo y todos los aparejos necesarios, y nos pusimos manos a la obra. Nos dimos cuenta de que es más difícil de lo que parece, y también contamos con el inconveniente de que en Almería, a pesar de su humedad privilegiada (que es fantástica para las pompas), casi siempre corre cierto vientecillo que ya no es tan fantástico. Pero finalmente algo salió, y a pesar de que el paseo estaba casi desierto debido a que estaba nublado y llovizneaba, tuve la satisfacción de ver esas sonrisas que provocan las pompas en las caras de las personas que pasaban por nuestro lado. En definitiva, una tarde muy agradable que se encuadra en un puente más agradable aún, lleno de charlas, risas, reuniones y cervezas.

Una reflexión para acabar. Yo creo que es intrínseco al ser humano, desde siempre, la búsqueda de lo perpetuo, lo eterno, lo inmutable. Es esa idea de perpetuidad, al margen de otros motivos, la que a través de los siglos nos ha hecho levantar catedrales, escribir libros, pintar cuadros, incluso reproducirnos. Todo con el fin de “quedarnos” en nuestra obra cuando ya no estemos en el mundo. Siguiendo este hilo, es por ello por lo que creo que a todos nos gustan las pompas de jabón: porque, inconscientemente, nos reconcilian con la idea de que lo efímero es bello.