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El cierre de una casa

17 Nov

jilgueroEl sábado estuvimos vaciando el piso donde vivieron siempre mis abuelos de alquiler, con mi madre y con mi tía hasta que se casaron. Igual de ellos he heredado lo de que al oír hablar de una hipoteca me salga urticaria, aunque tampoco me faltan razones. Di muchos viajes bajando cosas desde el tercero sin ascensor, aunque por suerte tuvimos ayuda para los bártulos más voluminosos y pesados. El sofá, el frigorífico, la estantería del salón, los sillones… mueble a mueble, la casa se fue quedando vacía.

CardiospermumHalicacabum070712b

Acabo de descubrir que se llama Cardiospermum halicacabum. Qué cosas.

En una de las ocasiones en que subía las escaleras corriendo, como hacía hace muchos años, pensé en lo estupendo que sería el que conforme yo corriera hacia adelante el tiempo fuera pasando hacia atrás, de forma que al llegar arriba fuese otra vez pequeña y la abuela me estuviera esperando en el rellano, sonriente y con la despensa llena de rosquillas, caramelos y frutos secos. La casa tendría todos los muebles en su sitio y el abuelo estaría en el cuarto de estar, trabajando en el banco de carpintería y llenándolo todo de virutas. Las decenas de trofeos que ganó pescando continuarían en su sitio. Juanico, el jilguero, piaría en su jaula. En la terraza seguiría estando la maceta de farolillos, y en la mesa de comedor ese pez gigante y hueco de cristal al que me gustaba tanto meterle el dedo en la boca. Puede que la tita Encarni también estuviera allí, sentada en el sofá haciendo crochet y charlando de cualquier cosa con mi madre, mientras Rubén y yo jugábamos con esos juguetes que los abuelos nos guardaban en una caja. Merendaríamos todos juntos y por la noche llegaría mi padre, al salir de Diputación, para recogernos y llevarnos a todos a casa. En aquel entonces no era obligatorio ponerse cinturón de seguridad en el coche y los niños no teníamos que utilizar sillita. Si éramos más de cinco personas, incluso hacíamos el viaje en las rodillas de algún adulto y no pasaba nada.

Echo tanto de menos esos tiempos. Los echo tanto de menos a todos.

Las minas de oro de Granada

19 Oct

Esta mañana he estado con Mario de mini-excursión en la antigua mina de oro romana de Granada. Está muy cerquita de la ciudad, entre la Alhambra y Cenes de la Vega.

La caminata ha sido agradable, charlando sobre lo divino y lo humano mientras divisábamos a lo lejos la ligera neblina que cubría hoy la sierra y que no nos ha permitido ver el paisaje en su totalidad. La única parte peliaguda ha sido la ascensión de un tramo que no llegaría a los 200 metros de longitud pero que juro que estaba casi en vertical. La verdad es que no estaba pensado como camino, creemos que era una especie de cortafuegos o similar, pero allá que hemos ido nosotros. Me he tenido que parar como 4 ó 5 ocasiones y sentarme cada vez. Porque yo no tengo vértigo, pero hoy debía de tener el día un poco tonto y cada vez que me paraba tenía la sensación de que iba a salir rodando pendiente abajo. Me he acordado mucho de mi padre. Siempre que le contaba que había hecho alguna excursión, tipo Vereda de la Estrella, me decía que tendría que federarme para tener un seguro por si me pasaba algo en el monte, y yo siempre le contestaba que era un exagerado, que tampoco me pasaba la vida haciendo senderismo y que cuando lo hacía siempre era en sitios fáciles, aptos para familias. Hoy por poco me tengo que comer mis palabras, pero afortunadamente no ha habido que lamentar ningún percance 😛

Luego hemos llegado a la parte de la mina, que es impresionante. El paisaje, erosionado y lleno de galerías, crea la ilusión de estar en otro planeta. Un plus ha sido que Mario me ha ido contando la historia de su explotación, desde los romanos hasta los franceses. No hemos hecho fotos, pero podéis ver algunas muy bonitas aquí y de paso leer un poco sobre el tema.

Para almorzar hemos tomado un cuscús riquísimo que había hecho Mario, sentados a la sombra de unos pinos. Me ha encantado el día. Y la culpa la tienen el susodicho, Granada y sus paisajes y el sol de mediados de octubre. Así que gracias =)

Resucitando a Carnot

11 Oct

Hace un momento, y después de muchísimos meses, me ha dado por mirar mi Fotolog, que sigue en el ciberespacio porque no cerré la cuenta cuando dejé de escribir (una, que es sentimentaloide). Me gustaba mucho el fotolog y la verdad es que me dio bastante rabia cuando la gente empezó a sustituirlo con facebook y tuenti (sí, se que facebook coexistió con el fotolog y blablabla, pero la mayoría de mis amigos y conocidos-yo incluida-tuvimos la “evolución” de esta manera).

El fotolog me gustaba, como digo, porque al no existir la inmediatez ni las “prisas” de las actuales redes sociales (características que por otra parte son una ventaja, ojo, no digo que no, y gracias a eso han sido una herramienta muy útil en movimientos como el 15M, por ejemplo) la gente se curraba más lo que escribía. La brevedad no era un requisito del fotolog, te permitía extenderte y hablar de lo que te diera la gana. Por supuesto, eso te permitía profundizar en el conocimiento de personas de tu entorno que también escribían sobre lo que les daba la gana. En ocasiones te hacían reír, en otras te hacían pensar, y en otras te sorprendían bastante: leyendo lo que escribe una persona llegas a descubrirla como quizás no lo harías de otra forma, y eso mola : P Bueno, ahora tenemos los blogs, pero no es un fenómeno tan generalizado como lo fue el fotolog en su día. O eso creo, siempre remitiéndome a mi entorno como “muestra”: en esa época, prácticamente todos mis amigos y conocidos tenían fotolog, y ahora no todos tienen blog. Lectores, ¿vosotros tuvisteis fotolog? 😉

Total, que repasando entre las entradas antiguas me he encontrado con ésta y la recupero para el blog: es una historietilla que siempre me gustó. Así que resucito a Carnot, pero también resucito a mi tierno e inocente yo del pasado, que empezaba 2º de carrera a finales de 2007 xD. Con ellos os dejo.

“Como aún me dura el contento por haber aprobado el parcial de física, actualizo con algo que jamás hubiera puesto de haber suspendido 😛 

Se trata de una de las pequeñas biografías de físicos con las que nuestro profesor nos deleita durante alguna clase que otra, para hacernos más llevadera la termodinámica. Hoy, Sadi Carnot.

Recupero hasta la imagen del amigo

Este físico francés vivió en el siglo XIX y se considera el primer ingeniero de la Era Moderna. Hombre brillantísimo, planteó lo que hoy conocemos como “enunciados de Carnot” sobre máquinas térmicas, y calculó su rendimiento, algo que ha sido esencial no sólo para el desarrollo de la física, sino también para nuestra vida tal y como la conocemos. 

En fin, tras la breve introducción cuento lo que realmente me llamó la atención cuando lo dijo el profesor. Resulta que, por desgracia, Carnot murió a los 36 años (en 1832) durante una epidemia de cólera que asolaba Francia, dejando un montón de trabajos sin publicar. Por aquel entonces, la ley obligaba a que cuando alguien muriese por esta enfermedad se quemasen todas sus pertenencias: ropa, libros, muebles… Prácticamente todo lo que tuviese en su casa, para evitar el contagio. Como podéis imaginar, esta medida imposibilitaba que el trabajo de Carnot se pudiese publicar: debía ser quemado, como todo lo demás. 

Pero Carnot tenía unos amigos que, aunque no sabían ni una palabra de física, se daban cuenta de que él era una persona extraordinaria y genial. Así que entraron en su casa y “robaron” sus papeles para guardarlos y ponerlos a salvo, jugándosela doblemente (por un lado, estaban infringiendo la ley; y por otro, sabían que se estaban exponiendo a un posible contagio). Unos años más tarde, cuando ya tenían la seguridad de que no iban a levantar sospechas, los mandaron a lord Kelvin, en Inglaterra, que reconoció la importancia del trabajo de Carnot y lo publicó, por fin. Así es como ha llegado hasta nosotros. 

No sé lo que tendrá de leyenda y lo que no, pero me parece un relato precioso de amistad, valentía y lealtad. Cualidades tan importantes como la genialidad, en este caso, ya que completaron la obra del físico e hicieron posible que trascendiera.

Un beso!! 

P.D. Y para todos aquellos que estéis pensando que al final me meteré en el departamento de física… NO!! Jajaja :P”

P.D. No dejo el vínculo a mi fotolog porque me parece que ya es pasarse con el “remember”. Y de todas formas, si os empeñáis lo vais a encontrar xD

Acto homenaje a los Coloraos

4 Sep

Comienza septiembre y abandono poco a poco la ociosidad total de las vacaciones, lo que también implica retomar el blog, que lo he tenido un poco abandonado.

Este verano no he cumplido con la ya casi tradición de visitar los refugios de Almería y la Alcazaba (esto último ha sido por causas de fuerza mayor, porque el ayuntamiento ha suspendido las visitas nocturnas este año -tijeretazo a Cultura- y visitar la Alcazaba en verano, a pleno sol… pues como que no). A donde sí he ido, después de varios años sin ir, es al homenaje a los Coloraos, que se celebra todos los 24 de agosto. A este acto dedico la entrada de hoy.

La historia de los Coloraos (llamados así por el color de sus casacas) se remonta al siglo XIX. Tras la proclamación de la Constitución de 1812 “La Pepa”, y su posterior derogación por el monarca absolutista Fernando VII en 1814, diez años después llegaron a las costas de Almería un grupo de liberales . Venían desde Gibraltar, y desembarcaron con intención de proclamar la libertad y restituir la Constitución. Fracasaron en su tentativa y la respuesta de los conservadores absolutistas no se hizo esperar: el 24 de agosto de 1824, 22 de ellos fueron fusilados. De rodillas, por la espalda, y sin juicio previo.

En 1868, ya más calmadas las cosas (y no lo sé con seguridad, pero me imagino que tras la euforia de  la Revolución Gloriosa) comenzó a levantarse un monumento en Puerta Purchena para rememorar este hecho (posteriormente los almerienses le acabaríamos llamando “pingurucho”, por su forma). Pero en 1943, ya instaurada la dictadura, a Franco se le ocurrió hacer una visitilla a Almería y… ZAS!! Monumento destruido (qué podemos decir de la cultura de los fascistas… es tan penosa como su ideología). Por suerte, en 1987 se reconstruyó el pingurucho, esta vez en la Plaza Vieja y con mármol de Macael. Y en él se colocó entonces una placa con esta emocionante inscripción (click para aumentar):

Volvieron a realizarse otra vez los homenajes, que se habían suspendido durante la dictadura, cada 24 de agosto. Se reúnen el alcalde y todos los concejales en el ayuntamiento, invitan a alguien a que dé un discurso (que se lee dentro, mientras los asistentes al acto esperamos fuera en la plaza muriéndonos de calor) y al final salen y se colocan coronas de laurel y rosas rojas a los pies del monumento. Y una de las cosas que más me gustan es la banda de música, que toca el himno de Riego y la Marsellesa (además de los himnos de Almería, Andalucía y España).

El pingurucho

A mí me empezaron a llevar de pequeña, y ya entonces me encantaba. Recuerdo ir con mi madre, con mis abuelos y con mi tía Encarni, que era militante acérrima del PSOE, pero del de Pablo Iglesias (siempre pienso que si hubiera visto lo de estos últimos años se hubiera desilusionado -y enfadado- muchísimo). Me llevaban, como digo, y era una especie de fiesta: recuerdo a todo el mundo alegre, el calor, los abanicos del ayuntamiento que se repartían para contrarrestarlo y a mis familiares saludando a muchísima gente. La mayoría eran amigos del partido que se encontraban allí. Se contaban el hecho histórico unos a otros con alegría (aunque todo el mundo lo supiese de memoria) y se pronunciaba mucho la palabra Libertad.

Este año he ido yo sola. Se ha juntado en la plaza bastante gente, aunque menos de la que recordaba de pequeña y casi todo personas mayores. Mientras esperábamos me he dado unas cuantas vueltecitas entre los grupillos, poniendo la oreja (pocas cosas hay tan entretenidas como gente mayor hablando, en serio). Y he oído de todo. Gente contando la historia de los Coloraos, otra vez; gente hablando de la crisis y del panorama político que tenemos… menos caras alegres que antes, la verdad. Y oí una cosa que me llamó la atención especialmente: un hombre quejándose de que tocaran el himno de Riego “porque es anticonstitucional, para eso tenemos una monarquía”.

Vamos a ver. Por supuesto, soy una chica prudente y no me iba a meter a contestarle a un señor que no estaba hablando conmigo siquiera y que puede muy bien tener sus ideas. Pero: 1) a la plaza se va a rememorar y a homenajear. Además, en el caso de que le hubiera contestado, podríamos haber tenido una conversación sobre por qué tenemos una monarquía en lugar de restaurar la república tras la dictadura. Y 2) el himno no es anticonstitucional porque la Constitución no lo prohíbe (en cualquier caso sería aconstitucional porque no viene recogido, si me equivoco que algún experto en derecho me corrija). Y, ya puestos a incordiar, estamos viendo estos días que resulta que la Constitución se puede modificar sin contar con nadie (tristemente). Así que nada, que me den un tippex y si todo el problema es que el himno de Riego no está en la Constitución como himno oficial de España, pues yo lo pongo (en mis sueños… aunque me encantaría, la verdad).

En eso iba pensando cuando me di de bruces con un viejecillo con el que coincidí en las elecciones del 22M (él, apoderado del PP; yo de IU) y que se tiró tooodo el día provocándome y semi-burlándose de mí, haciendo gala de bastante mala educación. Así que, sé que es una reacción totalmente irracional la mía (al fin y al cabo, el hombre había ido al acto de homenaje, aunque sólo fuera para saludar a sus amigos del partido y concejales -ahora el ayuntamiento de Almería es del PP-), pero lo cierto es que me cabreé un poco. Si estuviéramos en 1824, ese hombre -no ya ese hombre en particular, sino gente de su ideología- habría estado de acuerdo con el fusilamiento de los Coloraos, así que la situación no dejaba de ser irónica (y un poco hipócrita también). ¿Os imagináis que dentro de 100 años hay un monumento a la gente que recibió palizas en las acampadas del 15M; y que lo homenajean personas pertenecientes a un partido heredero directo del PPSOE? (Uf, me han dado escalofríos conforme lo escribía, espero que dentro de 100 años las cosas hayan cambiado lo suficiente).

Total. Salieron los concejales y el alcalde del ayuntamiento, pusieron las coronas de laurel y la banda empezó a tocar. Tras el himno de Riego, alguien gritó el consabido y siempre esperado “¡Viva la República!”, ante el que media plaza rugimos “¡Viva!”. Las autoridades permanecieron impasibles como siempre, como si no hubieran oído nada.

Cuando acabó el acto y todos abandonamos la plaza, todavía seguí escuchando conversaciones. Una anciana estaba contando que de joven, durante la dictadura, la habían humillado cortándole el pelo. “Pero ni me callé entonces ni me voy a callar ahora” dijo, casi con fiereza. “Por eso vengo todos los años, para gritar lo que quiero gritar”.

Vivimos en un país que se cae a pedazos, pero a veces escuchas cosas así y te das cuenta de que en él todavía hay gentes grandes. Por eso, yo también volveré todos los años.

¿Restaurar respetando o innovando? La Alcazaba de Almería

11 Feb

Como Almería no suele salir mucho en las noticias, me entero de las novedades cuando voy por allí. Y el último fin de semana que estuve me tocó indignarme de la aberración que se ha cometido en la Alcazaba. (Aviso a navegantes: post largo, tomaos vuestro tiempo :P).

 

La Alcazaba y sus planchas denigrantes...

Como veis en la imagen, se han colocado en la muralla dos placas enormes de acero corten, que le pegan tanto como a un santo dos pistolas (sin desarrollar el símil: ya sabemos que muchos santos de la iglesia católica mataban a la gente que era un gusto). La cosa es, como denuncia la Asociación de Amigos de la Alcazaba de Almería, que ese material no tiene absolutamente nada que ver con la tradición arquitectónica del resto de la Alcazaba. Es simplemente un “parche” que hace daño a la vista, y está claro que la restauración de la muralla se podía haber hecho siguiendo unos criterios más respetuosos con la historia de Almería y con la estética en general.

Y aquí es donde podemos plantearnos una cuestión interesante. Cuando se restaura un edificio antiguo, ¿debemos restaurar simplemente y dejarlo “como estaba” hace cientos de años, o es lícito que pongamos nuestro toque de modernidad y de siglo XXI? Hay quienes afirman que si únicamente nos dedicamos a restaurar y a continuar con los cánones arquitectónicos del pasado, en el futuro no dejaremos nada representativo del tiempo en el que vivimos. Al fin y al cabo, somos hijos de nuestra época, y lo mismo que esto se refleja en las costumbres sociales, también queda patente en los edificios: por ejemplo, si en un barrio se levanta una iglesia, con toda seguridad no se va a hacer un edificio gótico; y las casas en las que habitamos poco se parecen a las casas del imperio romano. La verdad es que es un tema que da pie a la reflexión.

Ahora bien, una cosa es que se construyan enormes rascacielos y edificios “raros” y modernos, y otra muy distinta es que los construyamos encima de edificaciones históricas. Desgraciadamente, esto se ha hecho en todas las épocas y con el tiempo “lo nuevo” también acaba pasando a ser “histórico”. Recordemos, si no, el palacio de Carlos V en la Alhambra. Sí, es emblemático y todo eso, pero cuando pienso en que los Reyes Católicos en su día se cargaron una parte de la Alhambra para construirlo me pongo enferma. Otro tanto con iglesias católicas que se han levantado encima de mezquitas, sinagogas, etc. Por razones de historia y de trasiego de distintas civilizaciones, nuestro país está lleno de ejemplos similares.

Pero hay varias formas de restaurar. El arquitecto puede “dejar su toque” siendo totalmente respetuoso con el edificio, sin que se note demasiado y haciendo un guiño simpático (pensad en el astronauta de la catedral de Salamanca); o bien puede tirar de egolatría y ganas de crear polémica y levantar un engendro que en nada se corresponde con su entorno natural ni con el resto de la construcción. Un ejemplo clarísimo es lo que ha ocurrido en la Alcazaba, pero también pienso en la bodega Marqués de Riscal (una de las más antiguas de La Rioja), proyecto del que se encargó el mismo arquitecto del Guggenheim. Y supongo que habrá gente que se me tirará al cuello por criticarla. La construcción en sí no es fea del todo, habría quedado bien en cualquier otro lugar, pero creedme, yo he pasado por el lado y no pega absolutamente nada con el paisaje.

 

Marqués de Riscal

 

En fin, en lo de la Alcazaba queda claro también que la culpa no es exclusivamente del arquitecto. Él realizó su proyecto, la Junta de Andalucía lo ha aprobado y el Ayuntamiento de Almería ha concedido el permiso de obras. En qué estaba pensando la Junta, no lo sé (seguro que en la Ley de Patrimonio Histórico no), pero ya estamos acostumbrados a que no se esmere mucho con Almería. Que la Alcazaba no sea un monumento famosísimo (porque no se promociona bien, a pesar de ser la segunda construcción árabe más grande de España) también ha contribuido: me pregunto si se habría aprobado este proyecto para “restaurar” la Alhambra de Granada, la Mezquita de Córdoba o la Giralda de Sevilla.

Ojalá se haga caso a la opinión pública de los almerienses y se retiren esas dos planchas denigrantes. De momento, la Asociación de Amigos de la Alcazaba, al margen de otras iniciativas y en clave de humor, ha realizado recreaciones de cómo quedarían las placas de acero en algunos otros monumentos bien conocidos por todos. Echad un vistazo…

 

Un poco de historia: los Refugios de Almería

13 Ene

De pronto, todas las luces se apagaron. “No os preocupéis”, dijo la guía. “Llevo linterna, y si de todas formas alguien empieza a encontrarse mal, que lo diga y nos damos la vuelta. Es algo que aquí abajo suele pasar bastante a menudo, por la humedad…”

Pues es mi cuarta visita a los Refugios de la Guerra Civil de Almería, y a mí no me había pasado nunca. Por suerte, o quizás por desgracia, porque la verdad es que caminar por un laberinto de calles a 9 metros de profundidad bajo la ciudad, y en la más completa oscuridad, también tiene su aquel. Te metes más en la situación (durante los bombardeos, la luz dentro de los refugios se apagaba para no ser un blanco fácil para los ataques aéreos) y se te eriza un poco la piel. La pena fue que nos quedamos sin ver un par de cosillas en ese tramo (yo ya las había visto, pero el resto de la gente no), pero la verdad es que la experiencia que valió la pena.

En febrero de 1937, en plena Guerra Civil, los habitantes de Almería se embarcaron en la construcción de unos refugios para albergar a la máxima población posible durante los bombardeos, que fueron muchísimos (de hecho, alguien se ha referido a Almería como “el Guernica del sur”). Los acabaron en un tiempo récord, en la primavera del 38… y eso que están hechos enteramente a pico y pala. Mujeres, hombres e incluso niños de 14 años que al salir del trabajo se iban a los refugios y colaboraban en su construcción voluntariamente; aparte de los obreros que sí tenían un contrato y un sueldo. Y ahora, la pregunta del millón: ¿creéis que en Almería hay algún monumento dedicado a estas personas y recordando su hazaña? Bingo, la respuesta es no.

La verdad es que es de vergüenza que un lugar tan importante para la historia de todos los almerienses sea tan poco conocido y publicitado. Y sin embargo, sin esos refugios muchos de nosotros no estaríamos aquí: mi abuela, por ejemplo, tuvo la suerte de poder estar a cubierto en uno de esos bombardeos, un día que fue a Almería desde su pueblo. Y no sólo almerienses: cuando los malagueños huyeron hacia Almería, muchos de ellos también se resguardaron en ellos a su llegada. De hecho, en esta última visita nos han referido que hace poco fue a los Refugios una mujer de Málaga… a conocer el sitio donde había nacido, el quirófano (sí, los refugios también tenían quirófano).

Las explicaciones de los guías son muy “políticamente correctas”, eso sí. No se dice para nada quiénes bombardeaban ni por qué, sino que te dicen “caían las bombas” como si de un fenómeno atmosférico se tratara. No obstante, lo explican todo muy bien, y en ésta última ocasión incluso han nombrado a “las tropas franquistas” (¡venga, vosotros podéis! A ver si la próxima vez conseguís decir “fascistas”-palabra que, por otra parte, sí aparece en algunos carteles-).

En definitiva, que considero que es algo digno de ver si se tiene la oportunidad. La primera vez que fui, me quedé tan en shock que no hablé casi durante toda la visita (que dura algo más de una hora), y aunque llevaba la cámara, no fui capaz de hacer ninguna foto. Y desde entonces he vuelto a repetir tres veces, dando la brasa a tres grupos distintos de personas para que los vieran, jeje. La verdad es que en cada una de las cuatro visitas he tenido una compañía de lujo, y también las recuerdo con cariño por eso.

Otra cosa… no quiero cansar poniendo más poemas, y de todas formas esta entrada es un poco larga. Pero Pablo Neruda escribió un poema sobre Almería en guerra (que se llama, lógicamente, “Almería”), y recomiendo que lo leáis si podéis. Tampoco tiene desperdicio.

Y por último, un pdf del Ayuntamiento de Almería dando más información sobre los Refugios, aquí.