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Con farmacia y hospital :)

25 Ene

Hoy en la facultad hemos hecho la elección de oficina de farmacia para la asignatura de Estancias. Para el que no lo sepa, yo acabo la carrera este año, y mis últimos exámenes son estos de febrero. En marzo ya sólo me queda una única asignatura, Estancias, que acaba en agosto (son 6 meses, sí) y tiene 15 creditazos. Consiste en trabajo a tiempo completo en oficina de farmacia o servicio de farmacia hospitalaria. Sin que te paguen, por supuesto (por el contrario, pagas tú por hacer la asignatura). Lo que son unas prácticas de fin de carrera, vamos. Y lo peor es la peculiaridad de que acaben en agosto y el examen sea en septiembre, porque hasta entonces no seré licenciada a todos los efectos y no me admitirán en ningún máster en junio, por ejemplo. Si cuando lo solicite en septiembre ya se han acabado las plazas… mala suerte.

Pero bueno, al margen de esto lo que venía a decir es que estoy loca de contenta y deseando hacerlas. Estudiar siempre me ha gustado, pero después de 5 años a tope cada año me voy notando más cansada, quemada y vaga, así que estoy deseando estos meses de pseudo-trabajo y total ausencia de apuntes, por mucho que tenga que currar (y tampoco será tanto).

Y también estoy super feliz porque por primera vez (sin contar becas) he constatado que mi expediente está sirviendo para algo, aunque sea para algo tan “banal” como ésto (al fin y al cabo, tampoco me jugaba nada importante). La elección se hace por orden de expediente: te van nombrando, y vas diciendo la farmacia y el hospital que quieres. Y yo he sido la 5ª en elegir de 145 personas (oh, qué poco modesta contándolo aquí… pues sí, pero es mi blog y me voy a dar el lujo xD).

Así que nada, de marzo a mayo estaré aquí en Granada, en el Hospital San Cecilio; y de junio a agosto en Almería, en una farmacia de la calle Gerona donde hacen fórmulas magistrales y análisis clínicos y las farmacéuticas son super majas. Ya sabéis a dónde tenéis que ir a verme^^ Tengo muchas ganas también de empezar a vivir anécdotas graciosas de farmacia xD.

Al final todo ha salido como quería (de momento, sé que el mundo real empieza lejos de la facultad, pero no vamos a pensar en eso ahora) y sé que los amigos que me leéis os alegraréis por mí. Aquí empieza mi “entrenamiento en serio”, y espero aprovecharlo para ser una buena profesional sanitaria el día de mañana.

De vuelta a Granada

9 Ene

Acabo de llegar a Granada, y por fin he mirado el calendario de exámenes de febrero. Casi entro en apoptosis (“dios, no me da tiempo, debería haber estudiado en navidad en vez de pasarme los días entrando y saliendo. ¿Me dejo una optativa que me sobra y saco lo que me queda de libre por otro lado?”, etc.).

Total, que mañana ya me pondré a estudiar a saco, qué le vamos a hacer. Me consolaré pensando que han sido unas buenas vacaciones.

Y si acabé el año 2010 con Machado y Serrat, empiezo 2011 con la alegría de los poemas de Benedetti. Él, Antonio Machado, Pedro Salinas y Luis García Montero son mis cuatro poetas básicos, de cabecera. Así que aquí dejo el maravilloso “No te rindas”.

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Prácticas de Hidrología Farmacéutica

21 Nov

Ayer sábado me levanté a las siete y pico sin mucho ánimo para ir a la excursión obligatoria de una asignatura optativa, Hidrología Farmacéutica. Mientras esperaba el autobús con mis compañeros, las caras de todos reflejaban el común “quién-me-mandaría-a-mí-coger-esta-asignatura-con-lo-bien-que-estaría-en-mi-cama-a-estas-horas”. Pero eso sí, muy obedientes todos habíamos llevado el bañador por si acaso, ya que nos dirigíamos al balneario de Alhama de Granada.

Después de un viaje infernal con cientos de curvas, llegamos a nuestro destino. Luego de enseñarnos las distintas instalaciones nos ofrecieron darnos el baño de rigor y, ya totalmente emocionados con las maravillas que habíamos visto, nos lanzamos a los vestuarios. Primero nos pasaron a diez personas al baño de la Reina, una sala redonda de piedra con una poza en medio. Agua mineromedicinal a 42ºC, 100% de humedad. El paraíso. Para entonces, ya todos habíamos cambiado nuestra impresión de la asignatura (“oh, dios, qué placer… Tenemos que recomendarla a todos los estudiantes de Farmacia”).

Tras 20 minutos o así, una de las chicas del balneario se acercó a decirnos que la siguiéramos, que nos iban a meter a cada uno en una bañera (“metednos donde queráis… vosotros sois los expertos, líbrenos el cielo de contradeciros”). Así, nos llevaron a un pasillo y nos metieron a cada uno de nosotros en unas habitacioncillas individuales, a media luz, y donde había una bañera de mármol INMENSA con agua caliente burbujeante. Mente en blanco, regresión al vientre materno, y más de uno se quedó medio grogui y con cierto miedo a quedarse dormido y perderse del grupo.

Cuando todo acabó, nos dirigimos como zombies a cafetería (con un hambre mortal, eso sí) y también como zombies nos metimos en el autobús. Las consecuencias: siesta después de comer y una relajación y una paz extremas que me duraron el resto de la tarde, durante un paseo por Granada y en las tapas de por la noche. Vale la pena permitírselo de vez en cuando, aunque buscaremos otros baños más baratos en la ciudad, porque el precio de Alhama es un poco prohibitivo.

Baño de la Reina (foto que he encontrado en Internet)

Y el viernes por la tarde-noche hice una expedición en solitario a “hacer un mandaíllo” (expresión almeriense que se usa cuando no apetece dar explicaciones de adónde se va) en una calle que no había escuchado en mi vida. Era una callejilla por detrás de Recogidas que encontré a la primera, después de haberme estudiado concienzudamente Google Maps. Y lo cuento porque es una de las cosas que me encantan de Granada: a pesar de las miles de personas que había en Recogidas de compras y del bullicio consecuente, fue doblar una esquina y encontrarme en otra dimensión. Una calle más bien oscura, empedrada, en la que parecía que había ocurrido una catástrofe nuclear por el absoluto silencio y lo desierta que se encontraba. La verdad es que daba un poco de mal rollo, y cuando abrí la mochila para sacar los guantes, el “risssss” de la cremallera se oyó en 20 metros a la redonda.

De cualquier forma, mi pequeña excursión fue infructuosa porque quienes buscaba ya no estaban allí: en el local había un cartel grande de “se alquila”. Digo yo que actualizar el “dónde estamos” de las páginas webs no cuesta tanto… Así que me fui a Calle Elvira, y quien sí estaba, por suerte, era el señor árabe al que siempre le he comprado las cachimbas, también conocido como “el amigo” (porque siempre que voy a comprar me llama “amiga”, “hermana” y me hace millones de regalos). Compré tabaco de menta y una cachimba nueva, que me acabo de fumar muy despacio mientras escribía esto, disfrutando del relax que me dura desde ayer.

Y ése ha sido mi fin de semana. Buen inicio de la que viene a todos : )

Llega el frío…

17 Nov

Los que me conocen bien saben que no me suele gustar el cambio de hora de otoño. Cuando llega ese día fatídico, me paso por lo menos una semana refunfuñando porque a las 6 y media de la tarde ya es de noche… porque es la prueba definitiva de que se acercan el invierno y el frío… porque un mes más tarde por las mañanas vuelve a ser de noche, y encima también anochece antes, así que lo del ahorro de energía me parece un cuento… en fin, que en esos días me encantaría que España estuviera en otra latitud. Pegada al ecuador, concretamente xD.

Y este año, sin embargo, estoy sorprendida porque hasta lo he cogido con ganas. Bueno… no es del todo verdad, he tenido mis momentos quejicas, pero es que si no, no sería yo. Pero sí que es cierto que no me ha sentado tan mal como siempre. Yo creo que es porque el final de este verano me quemó tanto los ojos y la piel (no literalmente, por si alguien se asusta) que ahora se agradece un poco de aire fresco (bueno, estoy en Granada, así que en realidad no es fresco, es cortantemente frío). Me está produciendo el mismo efecto que poner una pomada de caléndula o de aloe vera sobre una quemadura: refrescante alivio. Que se noten los cinco años farmacéuticos…

También lo achaco al hecho de que el cambio de hora es una prueba evidente de que el tiempo pasa. Y nada deseo más ahora mismo. El verano ha quedado atrás, menos mal, y nada va a estancarse: todo sigue avanzando y cambiando. Y yo me encuentro lista para lo que venga.

Y a vosotros, ¿cómo os sienta el cambio de hora?

11 Nov

Últimamente, cuando paso unos días sin escribir se me acumulan un montón de cosas que quisiera contar. Unas más importantes, otras sólo son pequeños momentos compartidos en los que me he sentido muy agusto. Por abreviar, hoy me quedo con tres.

1. Empecé un curso de libre configuración sobre aceites esenciales la semana pasada, y lo he acabado hoy. Ha sido bastante práctico (todos los días nos daban a oler millones de esencias) y muy curioso, la verdad. Nos ha servido para asomarnos a ese mundillo, y algún día escribiré sobre el tema cuando profundice algo. El profesor, un médico salvadoreño que es un crack. De primeras, me he quedado con la idea de que no hay que subestimar el poder terapéutico de los aceites esenciales, y puede que próximamente me atreva a probar algunas cositas…

2. El fin de semana pasado viajé a Francia con Diego y Bea, a visitar a nuestras amigas que están allí de Erasmus. A pesar de lo cansado del viaje (autobús, avión, tren, y otra vez tren y autobús a la vuelta) ha merecido la pena sin duda. Me he enamorado de Montpellier, de su tranvía, su casco antiguo, sus bares de juegos, su gente… y de su clima caldeado estos días. Me parece una ciudad totalmente acogedora y amigable, y no me importaría vivir allí una temporadita, algún día.

3. En Granada ahora está la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Ya la hemos liado. Menos mal que acaba este domingo y que yo mañana me voy a Almería a pasar el finde, que si no… Bajé con Bea ayer, al salir del curso, y compré “Cumbres borrascosas” (me apetecía leerlo desde hacía tiempo) y un cartel antiguo de un anuncio de chocolate, a medias con ella, para colgarlo en el salón. Ya que nos íbamos, entre otras cosas para que no nos tentara nada más, nos encontramos a Mario (“venga, va… quedaos conmigo cinco minutos, mientras doy una vuelta por los puestos”). Y ocurrió lo previsible. Cayó otro libro, “Memorias de un cirujano”, que promete. Y como no fueron cinco minutos, por suerte, cuando acabamos nos fuimos a tomar una cervecilla. Lo peor es que yo he vuelto a bajar hoy, sola, al puesto de carteles antiguos a comprarme uno de la guerra civil que se me antojó ayer. No se me puede soltar en una feria del libro, es de los pocos lugares (por no decir el único) en los que saco una vena profundamente consumista, y me volvería una compradora (aún más) compulsiva si el dinero no me limitara.

Eso es todo por hoy. Próximamente más 🙂

29 Oct

Una habitante del Albayzín

Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero reitero que vivir en Granada es un lujo. Es un privilegio poder pasear por el barrio del Albayzín, pero si encima te haces acompañar por un amigo que es granadino e historiador, la experiencia ya no tiene precio.

La excursión de ayer nos llevó hasta una plaza del tamaño del salón de mi casa, pero con unas vistas increíbles de toda la ciudad. Pasamos sin esfuerzo del siglo X al XVI-XVII, al meternos en el patio de un monasterio (¡sí, un monasterio! Muy parecido a los del norte de España, desconocía totalmente que existiera uno de esas características tan al sur, en pleno Albayzín). Luego retrocedimos a la Edad de Bronce, al observar la excavación de la primera muralla de la ciudad. Y coronamos la tarde cuando entramos al patio de la Mezquita Mayor, que es un mirador perfecto hacia la Alhambra (os recomiendo que lo visitéis!). Después, bajamos cientos de cuestas hacia Carrera del Darro y salimos al lado del río, ya con la Alhambra totalmente iluminada sobre nuestras cabezas.

Además de ser un regalo constante para la vista, por si fuera poco Granada también tiene una oferta cultural envidiable. Un par de cervezas después, recorríamos a toda pastilla el camino que nos separaba del teatro Isabel la Católica para ver unos cortos del Festival Internacional de Jóvenes Realizadores. En definitiva, una tarde y una noche redondas. Lo mejor: saber que aún me quedan cientos de lugares mágicos por descubrir. Pero poco a poco, tengo todo el curso por delante.

Animaos a visitar Granada y a callejear por ella, no os arrepentiréis.

El patio de la Mezquita Mayor