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Mujeres del mundo, rebelaos: usad la copa menstrual

21 Oct

¿Alguna vez os habéis planteado cuántas compresas y tampones gasta una mujer a lo largo de su vida fértil? Según ciertos estimaciones, unas 10.000. Ahora calculad cuánto dinero cuesta todo eso, y lo más importante, dónde van a parar todos esos millones de tampones y compresas que gastamos todas las mujeres en conjunto…

Pues todos esos problemas los resuelve un producto sanitario bastante desconocido, la copa menstrual. Se trata de un dispositivo de silicona médica, obviamente en forma de copa, que se coloca en el interior de la vagina para recoger el fluido menstrual. Queda un poco más abajo que un tampón y, al igual que éste, se cambia cada 4-8 horas. Lo más importante es que es reutilizable, es decir, te la quitas, vacías el contenido en el váter, la lavas con agua y jabón y otra vez “para dentro”. Y no sólo es reutilizable durante un período: una copa menstrual dura unos 10 años, si se la trata en condiciones. Cuesta unos 30 auros, así que en menos de un año ya has amortizado su precio.

Quizás de primeras suene bastante “asquerosillo”, pero es que hay que tener en cuenta que la mayoría de nosotras ha crecido utilizando únicamente productos desechables. La gente suele preguntarse si no será antihigiénica, y mi respuesta como usuaria es: absolutamente no. Es decir, lo mismo que los tampones, es antihigiénica si no tienes higiene y te la dejas la tira de horas puesta, pero si no, no. Yo la esterilizo hirviéndola el primer día antes de ponérmela, uno de los de en medio (no indispensable) y el último, cuando ya me la quito para guardarla. Y cuando la manipulo, me aseguro de tener las manos limpias (es de cajón). Por lo demás, en la silicona no crece ningún microorganismo. Con la copa menstrual no se ha dado ningún caso de Síndrome del Shock Tóxico, aunque también es verdad que la utiliza poca gente, pero ya es un adelanto respecto al tampón. Y respecto a los hongos e infecciones por el estilo, la copa no va a hacer que aparezcan en tu vagina por arte de magia: si te infectas aparecerán, pero no tendrá nada que ver con ella si tienes higiene, insisto.

Otra ventaja respecto a los tampones es que no reseca tanto la mucosa vaginal, y molesta menos al quitarla (lo típico de los últimos tampones que ya no manchas del todo…). Tampoco asoma nada por fuera, al contrario que el consabido cordoncito que se mancha de pipí (eso sí que es asquerosillo, bajo mi punto de vista :P). Y respecto a las compresas, pues que no notas que llevas nada: no se mueve, no da calor en verano… Respecto a ambos métodos, la primera ventaja está clara: no te tienes que gastar unos cuantos euros todos los meses en el paquete de tampones, salvaslips, compresas.. Y si ya hablamos de cuando te vas de viaje y te pillan esos días, ni te cuento: te llevas ÚNICAMENTE la copa y no tienes que llevar en la maleta las cajitas que abultan y te quitan espacio.

¿Y por qué es tan poco conocida la copa, si es tan ventajosa desde todos los puntos de vista? Desgraciadamente, parece ser que la razón es económica: a la industria de los tampones y las compresas no le interesa, sencillamente (yo por ejemplo la tengo desde hace 4 meses, y desde entonces no he vuelto a utilizar ninguno de estos métodos…). Por la misma razón es difícil encontrarla en las farmacias (en Granada sólo se vende en una!). Y creo que es completamente injusto, y que la población debería estar informada de que opciones como ésta existen. ¿A cuántos de vosotros, por ejemplo, os hablaron en el cole de la copa cuando fueron a dar la típica charla de la menstruación? (sí, esa en la que las principales marcas te daban tampones y compresas de muestra…). Y aún más vergonzoso es que se desconozca teniendo en cuenta que hasta hace poquísimo tiempo los tampones y las compresas tenían el impuesto de lujo, exactamente igual que los pañales de los niños (claro, porque las mujeres tenemos la regla por gusto…). ¡¡Pues ya está bien de que se comercie con necesidades básicas!! (Si ésto fuera un auténtico Estado del bienestar, la copa menstrual sería de financiación pública. Entiendo que es más difícil subvencionar compresas y tampones, pero la copa… una por mujer, y con una duración de 10 años… en fin, que cada uno saque sus propias conclusiones).

Y ya está. Las chicas, que se animen a probarla, y los chicos que lean ésto, que lo difundan entre sus amigas (al fin y al cabo, vivís en el mismo planeta que nosotras, y su contaminación también os afecta :)). Por mi parte, y como usuaria que soy, estaré encanta de resolver cualquier dudilla que se presente.

El universo contrafáctico

15 Oct

Hoy, en clase de Salud Pública, el profesor nos ha hablado del ideal contrafáctico como base para diseñar estudios epidemiológicos analíticos. Me ha encantado la clase. Personalmente, no esperaba disfrutar tanto con esta asignatura, a la que todo el mundo le suele tener pavor por lo coñazo que dicen que es. A mí de momento me está gustando mucho, veremos cómo avanza el curso…

En el universo contrafáctico, todo lo que podría pasar y haber pasado, pasa. No hay coste de oportunidad, no hay lugar para la pregunta “¿qué hubiera pasado si…?”, porque todo sucede simultáneamente. A una persona como yo, ocasionalmente atormentada por los “qué hubiera pasado”, se le antoja un mundo paradisíaco. Aunque tuviera que desdoblarme.

Y es que si de cada decisión surgieran dos situaciones paralelas-la de sí y la de no-, me acabaría desdoblando en millones de Virginias que viven en situaciones simultáneas, que a veces sólo se diferenciarían en algo tan nimio como tomar uvas o kiwi de postre. Y aparte de las distintas situaciones provocadas por mis decisiones, habría otras muchas provocadas por las decisiones de otras personas que me afectasen a mí. Miles de millones de posibles vidas distintas, todas ocurriendo a la vez paralelamente.

Y digo yo que entre tantas vidas posibles, alguna de ellas sería absolutamente perfecta, desde mi nacimiento hasta ahora. Sin dramas, sin dolor, todo redondo. Claro que también habría otras existencias angustiosas y horribles en contrapartida. Quizás no compensaría, o quizás sí… Como es una situación ideal, nunca lo sabré. Nosotros vivimos en el mundo real, y por eso podemos plantear la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si existiera el universo contrafáctico?

Oda a la farmacia

28 Abr

Hace no mucho me hablaron de que Pablo Neruda tenía entre sus Odas elementales un poema dedicado a la farmacia. Por supuesto lo busqué, ya que Neruda es uno de mis poetas preferidos. Y esta vez tampoco me ha decepcionado. El poema hace justicia a lo que es, y sobre todo debería ser, mi (futura) profesión. Que es una profesión noble, aunque desgraciadamente esté prostituida por la avaricia de los de siempre, los que no entienden que la salud no debe ser jamás un negocio. Y esto se plasma en el final, que sigue emocionándome cuando lo leo.  Así que aquí lo dejo, esperando que os guste como a mí.

ODA A LA FARMACIA
“Qué color a bosque
tiene
la farmacia!

De cada
raíz salió la esencia
a perfumar
la paz
del boticario,
se machacaron
sales
que producen
prodigiosos ungüentos,
la seca solfatara
molió, molió, molió
el azufre
en su molino
y aquí está
junto
con la resina
del copal fabuloso:
todo
se hizo cápsula,
polvo,
partícula
impalpable,
preservador
principio.
El mortero
machacó diminutos
asteriscos,
aromas,
pétalos de bismuto,
esponjas secas,
cales.

En el fondo
de su farmacia
vive
el alquimista
antiguo,
sus anteojos
encima
de una multiplicada
nariz,
su prestigio
en los frascos,
rodeado
por nombres
misteriosos:
la nuez vómica,
el álcali,
el sulfato,
la goma
de las islas,
el almizcle,
el ruibarbo,
la infernal belladona
y el arcangelical bicarbonato.
Luego la vitaminas
invadieron
con sus abecedarios
sabios anaqueles.
De la tierra,
del humus,
de los hongos,
brotaron
los bastones
de la penicilina.
De cada
víscera
fallecida
volaron
como abejas
las hormonas
y ocuparon
su sitio en la farmacia.

A medida
que en el laboratorio
combatiendo
la muerte
avanza
la bandera
de la vida,
se registra
un movimiento
en el aroma
de la vieja farmacia:
los lentos
bálsamos
del pasado
dejan
sitio
a la instantánea caja
de inyecciones
y concentra una cápsula la nueva
velocidad
en la carrera
del hombre con la muerte.

Farmacia, qué sagrado
olor a bosque
y a conocimiento
sale de tus
estanterías,
qué diversa
profundidad de aromas
y regiones:
la miel
de una madera,
el purísimo polvo
de una rosa
o el luto
de un veneno.
Todo
en tu ámbito claro,
en tu universidad
de frascos y cajones,
espera
la hora de la batalla en nuestro cuerpo.

Farmacia, iglesia
de los desesperados,
con un pequeño
dios
en cada píldora:
a menudo eres
demasiado cara,
el precio
de un remedio
cierra tus claras puertas
y los pobres
con la boca apretada
vuelven al cuarto oscuro del enfermo,
que llegue un día
gratis
de farmacia,
que no sigas
vendiendo
la esperanza,
y que sean
victorias
de la vida,
de toda
vida
humana
contra
la poderosa
muerte,
tus victorias.
Y así serán mejores
tus laureles,
serán más olorosos los sulfatos,
más azul el azul de metileno
y más dulce la paz de la quinina.”