El cierre de una casa

17 Nov

jilgueroEl sábado estuvimos vaciando el piso donde vivieron siempre mis abuelos de alquiler, con mi madre y con mi tía hasta que se casaron. Igual de ellos he heredado lo de que al oír hablar de una hipoteca me salga urticaria, aunque tampoco me faltan razones. Di muchos viajes bajando cosas desde el tercero sin ascensor, aunque por suerte tuvimos ayuda para los bártulos más voluminosos y pesados. El sofá, el frigorífico, la estantería del salón, los sillones… mueble a mueble, la casa se fue quedando vacía.

CardiospermumHalicacabum070712b

Acabo de descubrir que se llama Cardiospermum halicacabum. Qué cosas.

En una de las ocasiones en que subía las escaleras corriendo, como hacía hace muchos años, pensé en lo estupendo que sería el que conforme yo corriera hacia adelante el tiempo fuera pasando hacia atrás, de forma que al llegar arriba fuese otra vez pequeña y la abuela me estuviera esperando en el rellano, sonriente y con la despensa llena de rosquillas, caramelos y frutos secos. La casa tendría todos los muebles en su sitio y el abuelo estaría en el cuarto de estar, trabajando en el banco de carpintería y llenándolo todo de virutas. Las decenas de trofeos que ganó pescando continuarían en su sitio. Juanico, el jilguero, piaría en su jaula. En la terraza seguiría estando la maceta de farolillos, y en la mesa de comedor ese pez gigante y hueco de cristal al que me gustaba tanto meterle el dedo en la boca. Puede que la tita Encarni también estuviera allí, sentada en el sofá haciendo crochet y charlando de cualquier cosa con mi madre, mientras Rubén y yo jugábamos con esos juguetes que los abuelos nos guardaban en una caja. Merendaríamos todos juntos y por la noche llegaría mi padre, al salir de Diputación, para recogernos y llevarnos a todos a casa. En aquel entonces no era obligatorio ponerse cinturón de seguridad en el coche y los niños no teníamos que utilizar sillita. Si éramos más de cinco personas, incluso hacíamos el viaje en las rodillas de algún adulto y no pasaba nada.

Echo tanto de menos esos tiempos. Los echo tanto de menos a todos.

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