Enfermedades olvidadas: la leishmaniosis

17 Feb

Mientras que en el primer mundo las campañas del terror nos hacen luchar contra enfermedades que más tarde se ha visto que no son tan importantes (véase el caso de la gripe A el pasado invierno), en el tercero la gente muere diariamente a causa de enfermedades que son muy reales. Son dolencias que no aparecen en los medios de comunicación pese a cobrarse la vida de miles de personas cada año, y a las que por supuesto las industrias farmacéuticas no dedican grandes sumas de dinero en investigación. Una de estas enfermedades es la leishmaniosis (también conocida como leishmaniasis).

Se han descrito casos de leishmaniosis en casi todos los continentes, excepto en Australia y en la Antártida. La leishmaniosis del Nuevo Mundo afecta sobre todo a los países latinoamericanos, y la del Viejo Mundo a países de Europa, África y Asia. La enfermedad es endémica en numerosos países de la cuenca mediterránea, entre ellos España. Por supuesto, se cumple respetuosamente el binomio enfermedad-pobreza, así que países endémicos como el nuestro no se ven muy afectados.

¿Qué es y cómo se manifiesta?

La leishmaniosis es una enfermedad que afecta tanto a personas como a animales (perros, gatos) y que está provocada por un protozoo parásito llamado Leishmania. Existen diferentes especies de este parásito: en nuestro país predomina Leishmania infantum. Es una enfermedad vectorial, es decir, se transmite a través de la picadura de un vector, que en este caso es un mosquito denominado flebótomo. Por tanto, el contagio se da única y exclusivamente si el flebótomo pica a personas infectadas y luego a personas sanas, aunque también puede ocurrir con transfusiones de sangre, compartiendo jeringuillas, etc.

Leishmanisis cutánea

Existen diferentes formas clínicas de la enfermedad, en función de la especie de Leishmania involucrada (aunque también parecer ser que influye la respuesta inmune del hospedador, esto es, de la persona o animal). Así pues, podemos distinguir  fundamentalmente entre leishmaniosis cutánea, leishmaniosis cutáneo-mucosa y leishmaniosis visceral. La leishmaniosis cutánea es la más benigna y consiste en la aparición en la piel de una úlcera o llaga con el borde endurecido , que por lo general cura espontáneamente. La leishmaniosis cutáneo-mucosa consiste en una inflamación y posterior destrucción ulcerosa de las mucosas de nariz y boca. Y la leishmaniosis visceral (o kala-azar) es la variedad que más muertes provoca, sobre todo en países en vías de desarrollo como Brasil, Sudán, India o Bangladesh. Cursa principalmente con hepatoesplenomegalia (inflamación de hígado y bazo), situación muy peligrosa que puede llevar a la muerte.

Leishmaniosis visceral

 

¿Y en España?

En España, como hemos dicho, la especie endémica es Leishmania infantum, que provoca fundamentalmente leishmaniosis cutánea. No obstante, en nuestro país la enfermedad afecta más a los perros, como saben aquellos que son dueños de un can. Así, si a nuestro perro le crecen las uñas exageradamente, se le cae el pelo en algunas zonas del cuerpo (formando “calvas”) y presenta extrema delgadez, debemos sospechar leishmaniosis y llevarlo al veterinario. No existe riesgo de contagio, a no ser que el mosquito ande por allí cerca (lo que ocurre en el campo y zonas rurales).

Perro con leishamniosis

Los casos de leishmaniosis en personas son raros en España. No obstante, existen individuos (principalmente niños) que han padecido leishmaniosis cutánea, a veces incluso sin saber que se trata de esta enfermedad, y han curado espontáneamente. Estos casos se dan en la costa mediterránea de España, sobre todo en zona de la Axarquía (Málaga). Otro colectivo que puede sufrir leishmaniosis y de forma más grave son los enfermos de SIDA, ya que su sistema inmune está debilitado y no puede luchar contra la enfermedad. En estas personas una leishmaniosis cutánea puede evolucionar a la forma visceral (ya que como hemos dicho la respuesta inmune del paciente parece jugar un papel fundamental), con el riesgo de muerte que conlleva si no se trata.

 

¿Existe tratamiento?

Existen fármacos para tratar la leishmaniosis, pero el tratamiento es complicado (son fármacos bastante tóxicos, se administran en forma de  inyecciones… todo ello hace que el paciente los rechace y se resista a usarlos). Como tratamiento de primera línea se emplean fármacos que contienen antimonio, como el estibogluconato sódico. No obstante, en algunos países se está produciendo resistencia del parásito a estos medicamentos, que entonces dejan de ser eficaces. En estos casos se pueden usar fármacos de segunda línea, como anfotericina B y paramomiocina.

¿Y qué ocurre con la vacuna? Dada la aparición de resistencias, ahora más que nunca es necesaria. También porque un tratamiento farmacológico puede ser largo y caro, y trae más cuenta poder inmunizar a la población de forma permanente y duradera con una vacuna que sea barata (recordemos además que esta enfermedad hace estragos en las zonas más pobres, y a veces los enfermos ni siquiera pueden costearse los fármacos necesarios).

Sin embargo, a diferencia de otras enfermedades como la malaria, que empiezan a despertar el interés de multinacionales farmacéuticas, la leishmania sigue siendo una enfermedad que parece condenada al olvido. En el pasado se ensayó una forma rudimentaria de vacunación, la “leishmunización”, que consistía en inocular al paciente con el parásito para provocarle la llaga propia de la leishmaniosis cutánea. Como curiosidad, este método se llevaba a cabo en chicas que fueran guapas y en sitios del cuerpo que fueran poco visibles, como un glúteo. Como se creía que quedaban inmunizadas, así se aseguraban de que la llaga no apareciera en sus caras, desfigurándolas y haciéndoles perder su belleza. No obstante, ahora sabemos que realmente no se obtiene una verdadera inmunidad: el parásito inoculado de esta forma queda “latente” en las células y puede manifestarse en algún momento de la vida, incluso como leishmaniosis visceral. También puede ser que no lo haga nunca, pero es un riesgo.

A pesar de todo, actualmente hay investigadores que intentan desarrollar una vacuna. Es difícil, sobre todo teniendo en cuenta que no se está dedicando mucho dinero y que un proyecto así necesita un respaldo económico importante. Aún así, nos encontramos situaciones como la siguiente: hace poco, en nuestro confortable primer mundo se comercializó una vacuna para perros, Leishmune. Cualquier avance es bueno, pero conviene que la cosa no quede aquí y que se siga investigando en la vacuna para humanos. Sería una paradoja que dentro de 50 años todos los perros de Europa estuvieran vacunados y que en América Latina la gente continuase muriendo de leishmaniosis.

3 comentarios para “Enfermedades olvidadas: la leishmaniosis”

  1. Fatiga cronica diciembre 8, 2012 a 3:15 am #

    Los niños al igual que los animales necesitan de nuestros cuidados y dedicación ya que son seres indefensos que no se pueden defender por si solos.
    Saludos

  2. alicia abril 5, 2014 a 10:20 pm #

    hay que matar a las lagartijas

  3. alicia abril 5, 2014 a 10:22 pm #

    le tengo pánico a las lagartijas

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